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Winnie the Pooh, prohibido en China

Guasa. Los internautas chinos se mofaron del paseo que dieron Xi y Obama en el 2013 con una imagen de Winnie (más bajo y gordito) con su amigo Tigger (más alto y esbelto)

El popular osito Winnie the Pooh, protagonista de los cuentos infantiles del autor inglés Alan Alexander Milne y de varias películas de Walt Disney, ha pasado a engrosar la lista negra de las autoridades chinas y se ha convertido en un personaje non grato. Los responsables de la censura lo han bloqueado porque en internet se le identifica con el presidente del país, Xi Jinping. El caso se habría convertido, de forma involuntaria, en un asunto sensible para las autoridades de Pekín, debido a la proximidad del cónclave que el Partido Comunista celebrará en otoño, en el que Xi renovará su mandato y nada, ni nadie, le puede hacerle sombra o chanza mientras tanto. El simpático osito de camisa roja, algo torpe pero de gran corazón y siempre dispuesto a ayudar a sus amigos, desapareció de las redes sociales chinas el pasado fin de semana, según el diario Financial Times . Los mensajes con su nombre chino Weini Xiao Xiong (Winnie el pequeño oso) fueron censurados en Weibo, el Twitter chino, mientras que la colección de emoticonos de Winnie en Wechat (el Whatsapp chino) fue eliminada y aparece un mensaje advirtiendo que “este contenido es ilegal”. Su desaparición no es casual. Responde al pulso que los censores libran con los blogueros locales, que se ingenian los más divertidos trucos para sortear las barreras y criticar a las autoridades. Una línea roja que los internautas habrían traspasado al comparar a Xi con Winnie, algo que en otro país hubiera parecido simpático, pero que en China es anatema. Este juego de comparaciones empezó en el 2013. En este año, los internautas equipararon el paseo que dieron Xi Jinping y Barack Obama, en mangas de camisa, a una imagen de Winnie (más bajo y gordito) con su amigo Tigger (más alto y esbelto). Prosiguió en el 2014, cuando el presidente chino se reunió con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, para poner fin a una crisis entre ambos países. Los blogueros los representaron con el famoso oso dando la mano a su amigo el burro Igor. Y siguió en el año 2015, cuando Xi pasó revista a las tropas en un descapotable Bandera Roja y en internet apareció junto a Winnie the Pooh en su coche. No es la primera vez, sin embargo, que los internautas chinos aluden a eufemismos y hacen uso de su sentido del humor para burlar la censura y criticar a sus líderes. Así, muchos ponen cangrejos, por ejemplo, cuando hablan de temas censurados. El origen de recurrir a este crustáceo responde a una artimaña que se remonta al antecesor de Xi, Hu Jintao, que promovió el concepto de sociedad armoniosa . Desde entonces, cuando son censurados en la red, dicen que están armonizados , que en mandarín se traduce como bei hexie le, que jugando con los tonos en mandarín se transforma en cangrejo . El mentor de Xi, Jiang Zemin, también tiene su simbología. Identificado como un sapo, incorporó al socialismo chino el llamado principio de la triple representatividad . En mandarín esta idea se traduce como san ge diabiao , que jugando con el orden y los tonos se convierte en usa tres relojes . Una forma sarcástica de subrayar su aportación al socialismo con características chinas , como precisa el régimen de Pekín. No son estos los únicos juegos de palabras que usan los críticos con el Gobierno chino. Para evitar la censura al hablar de la matanza de Tiananmen, por ejemplo. se refieren a la fecha 6/4. Pero la lucha por superar La Gran Muralla , como se denomina al cortafuegos que utiliza el régimen comunista para controlar internet, cada vez es más dura. Con la reciente muerte del Nobel de la Paz Liu Xiaobo, la censura no sólo ha bloqueado el nombre del escritor y el premio, sino incluso las iniciales RIP. Y en esta pugna, el osito Winnie ha caído víctima del silencioso y tozudo ejercicio al que se libra la censura china para acallar cualquier crítica al régimen comunista. Un celo extremado en los últimos tiempos debido a la proximidad del congreso que celebrará el Partido Comunista en otoño. Será un cónclave decisivo, que designará a los dirigentes para los próximos cinco años. Una reunión en la que se espera que Xi Jinping, que iniciará su segundo mandato, fortalezca aun más su poder, promueva a sus aliados y margine a los que le puedan hacer sombra.

Los censores chinos, sin embargo, parece que no han caído en la cuenta de que al bloquear al simpático osezno, en su afán por tenerlo todo bajo control, van a poner en aprietos a más de un padre de familia miembro del Partido. ¿Cómo le dirá a su hija, cuando vayan a Disneylandia, que no le puede comprar un osito Winnie porque lo prohíben las autoridades, porque se le compara con Xi Jinping?

19-VII-16, I. Ambrós, lavanguardia