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El Prat Barcelona, víctima (¿política?) de AENA

Resultat d'imatges de barajas el pratSon datos públicos, que Jaume Llopis, profesor del Iese (centro revolucionario y rupturista, como todo el mundo sabe), ha colgado en Twitter. Veámoslos. En Barajas hay un empleado de seguridad por cada 37.000 pasajeros; en El Prat, uno por cada 113.333. Pasaron por Barajas el mes de junio 4.745.858 pasajeros y una cifra similar por El Prat: 4.585.277. Pues bien, según datos del profesor Llopis, en Barajas hay 1.000 empleados de seguridad y en el Prat sólo 300. Más datos: El Prat es un negocio formidable para Aena: 339 millones de beneficio, que se invierten en los aeropuertos deficitarios y previsiblemente también en Barajas, que gana tan sólo 27 millones anuales. La comparación de ganancias, ser­vicios e inversiones es más que desequi- librada: es una tomadura de pelo. Este es el resultado de la gestión de los que apelan sin cesar a “la igualdad de los españoles”. Los expertos sostienen que la administración del Estado debe reformarse seriamente para promover la competitividad, la eficiencia y la equidad, pero a Rajoy le resulta mucho más fácil y divertido rasgarse las vestiduras ante la CUP y enfatizar la congénita conflictividad de los catalanes.

Los datos citados provienen, como he dicho, de un profesor del Iese, ese radicalísimo centro educativo. Ello me permite evocar el gran encuentro empresarial, académico y civil barcelonés en defensa de la autonomía de El Prat que tuvo lugar hace 10 años precisamente en el Iese. 22 de marzo del 2007. Una parte de los sectores que participaron en aquel encuentro lamentan ahora la deriva inde­pendentista y querrían impulsar una ­corriente moderada y dialogante. Conviene recordarles que, si el encuentro del Iese hubiera cristalizado en un foro social y económico dialogante aunque exigente con el Gobierno central, podría haberse convertido en punto de partida para la dirección moderada de la sociedad catalana. Pero no persistieron en la batalla: aceptaron sin quejarse el 10 a 0, el centralismo absoluto de Aena. Se arrugaron y callaron.

Callando, abandonaban el campo de juego, que fue ocupado por el independentismo. Menos lamento y más física. El vacío no existe: si se abandona un espacio, alguien lo ocupa. Quien no corre, vuela.

11-VIII-17, A. Puigverd, lavanguardia