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una peligrosa sociedad enferma

13904218402092Los políticos marroquíes están de nuevo en la picota. En esta ocasión, por su silencio y pasividad ante la violación colectiva sufrida por una mujer en la parte trasera de un autobús de línea regular en Casablanca, un suceso que mantiene conmocionado al país y a los medios de comunicación nacionales. Seis menores de entre 15 y 17 años están detenidos bajo arresto domiciliario por el hecho.

Una vez más, la respuesta de la sociedad civil marroquí ha ido muy por delante de sus políticos. Concentraciones espontáneas convocadas a través de Facebook se celebraron el miércoles en Casablanca, Rabat y otras ciudades. Cientos de mujeres, apoyadas por algunos hombres, se reunieron “en defensa de nuestra dignidad”. Podían leerse lemas como “las ­leyes para los hombres, las violaciones para las mujeres”, o “no impidáis a vuestras hijas salir... enseñad a vuestros hijos a respetarlas”.

El suceso de Casablanca tiene, además, elementos muy sórdidos. La agredida es una mujer de 26 años, de nombre Zineb, que padece trastornos mentales desde los 14. Aunque los hechos se produjeron hace tres meses, se han conocido a raíz de que los jóvenes subieran el pasado domingo a las redes sociales las imágenes que ellos mismos grabaron, en las que aparecían riendo y haciendo bromas mientras consumaban el ataque. A pesar de las protestas y las lágrimas de la mujer, vecina de sus agresores en el barrio Maaguiz de Casablanca, los jóvenes siguieron adelante con sus vejaciones, sin que el resto de los pasajeros moviera un dedo para evitarlo.

Una de las manifestaciones convocadas contra los abusos a mujeres en Casablanca, tras el ataque Una de las manifestaciones convocadas contra los abusos a mujeres en Casablanca, tras el ataque (EFE)

Tampoco el conductor del bus municipal hizo nada, pese a que era consciente de lo que estaba sucediendo. La policía se queja amargamente sobre el hecho de que nadie, ni la víctima, ni el conductor, ni los otros pasajeros hubieran presentado denuncia por lo ocurrido. “Hemos actuado en cuanto hemos tenido constancia de lo sucedido a través de las redes sociales”, una iniciativa muy poco frecuente en la Gendarmería marroquí.

La agresión a Zineb tuvo lugar a finales del mes de junio, una época en la que había abandonado su hogar. Tras lo sucedido, regresó a su casa y contó a su familia lo sucedido. Nadie la creyó entonces y achacaron su relato a “otra de sus locuras habituales”, aseguran medios policiales.

Sólo tres días después de que los medios marroquíes sacaran a la luz los detalles de la agresión (de hecho, han concedido mucho más espacio a este tema que a los atentados de Barcelona y la muerte de los jóvenes marroquíes integrantes de la célula terrorista), la ministra de la Solidaridad, Igualdad, Familia y Desarrollo Social, la islamista Bassima Hakkaoui, salió por fin de su mutismo

 

25-VIII-17, A.S. Ruiz, lavanguardia