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"Gente y vida normales", Francesc-Marc Álvaro

Vivimos en Catalunya una situación anormal y normal a la vez. Anormal porque se aplica el artículo 155, el Govern legítimo ha sido cesado y los consellers están en prisión o en Bélgica, esperando una posible extradición. Normal porque el 21 de diciembre habrá elecciones al Parlament y se presentan todas las siglas, también las independentistas. Esta doble realidad es difícil de procesar y provoca, de hecho, la normalización tácita de la represión impulsada por el Gobierno. Las percepciones que genera este universo paralelo (hacer campaña mientras los tribunales deciden la suerte de parte de los candidatos) son diversas, contradictorias y desconcertantes.

En este sentido, resulta especialmente perversa la manera como utiliza el delito de odio el Gobierno Rajoy: lo que fue pensado para proteger a minorías y grupos discriminados es ahora un instrumento para recortar arbitrariamente la libertad de expresión y la crítica necesaria a los poderes. Si la Europa oficial no viviera narcotizada y en manos de líderes muy mejorables, el escándalo sería monumental. Es ­fácil que más de un observador sufra una disonancia cognitiva ante el retablo de
una normal anormalidad o de una excepcionalidad normalizada, llámenlo como quieran.

La campaña de las tres listas independentistas subrayará el contexto anómalo que vivimos. Es lógico. Mientras, los mensajes de los tres partidos que abonan el 155 –PSC, Cs y PP– servirán para justificar las medidas punitivas dictadas por Madrid. Unos y otros buscan la máxima movilización. Saben que, esta vez, más que nunca, muchos electores harán un voto en contra más que un voto a favor: contra la represión o contra la continuidad de los independentistas en el Govern.

Se adivina que el asunto de la unilateralidad podría dividir el campo independentista. Mientras Junts per Catalunya y ERC son cautelosos en este aspecto, la CUP (sin dirigentes encarcelados) no corrige su posición de siempre. Los trasvases de votos entre estas tres formaciones son impredecibles y se pueden dar en varias direcciones a la vez. En cambio, la controversia entre los partidos unionistas pasa por la política de alianzas y por los apoyos a una hipotética presidencia de Iceta o Arrimadas, teniendo en cuenta que García Albiol no está en disposición de sacar al PP catalán de su agujero.

¿Parecer normales o ser normales? El candidato del PP ha dicho que quiere cerrar TV3 y “volver a abrirla con gente normal que sea plural”. ¿Cuáles son la normalidad y la pluralidad a las que hace referencia el hombre que fue alcalde de Badalona usando propaganda xenófoba? ¿La pluralidad de los informativos y las tertulias de TVE? ¿La normalidad que representa un partido que sólo tiene una alcaldía y es el penúltimo grupo del Parlament? ¿La normalidad de un Estado donde ser socio de Òmnium Cultural y la ANC te hace sospechoso mientras son legales Falange y la Fundación Franco?

27/11/2017 - lavanguardia