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el Gobierno vuelve a orinarsenos, tóxica y radioactivamente

Pasará otro año y en Flix (Ribera d’Ebre) seguirá sin resolverse uno de los casos de contaminación química de origen industrial más flagrantes registrados en un gran río europeo. El municipio, castigado ahora paradójicamente por la desindustrialización, sigue esperando el final la limpieza total y efectiva del pantano, donde la industria química acumuló durante más de cien años 800.000 metros cúbicos de lodos tóxicos y radiactivos. A pesar del sinfín de engaños e incumplimientos, de calendarios y anuncios oficiales que acabaron en nada, Flix confía que el Gobierno español hará realidad, por fin, su compromiso.

El motivo de peso para la esperanza, que la empresa pública estatal Acuamed acaba de adjudicar la finalización de las obras de descontaminación a una nueva empresa, Tragsa, por valor de 44,6 millones de euros (más IVA), con un plazo de ejecución de 19 meses. No es un asunto menor. El caso Acuamed de corrupción a través de la adjudicación de contratos públicos, que estalló a finales del 2015 en la Audiencia Nacional, tiene una de sus presuntas ramificaciones en Flix, al ponerse al descubierto ese mismo año que se había dado por finalizada la limpieza ocultando bajo el embalse 80.000 m3de lodos aún contaminados.

La zona afectada por los vertidos tóxicos y radiactivos en el pantano de Flix, al paso del río Ebro La zona afectada por los vertidos tóxicos y radiactivos en el pantano de Flix, al paso del río Ebro (Vicenç Llurba)

ectada por los vertidos tóxicos y radiactivos en el pantano de Flix, al paso del río Ebro (Vicenç Llurba) “Estamos

“Estamos contentos porque se ha demostrado de forma clara lo que decía el Gobierno, que había la voluntad firme de seguir adelante. Con el encargo de las obras a Tragsa tenemos lo equivalente a un presupuesto y un plazo de ejecución”, destaca Marc Mur, alcalde de Flix. La incertidumbre y la pésima imagen generada por la basura tóxica acumulada en el fondo del embalse y un proceso de descontaminación de todo menos ejemplar se han convertido en lastres para el futuro de la localidad, de 3.600 habitantes. “Estamos perdiendo población”, admite Mur. Varias empresas se han interesado por implantarse, pero no se ha concretado nada.

Flix sigue buscando inversiones alternativas a una industria química que durante más de un siglo ha empleado de forma directa e indirecta a sus vecinos, además de generar un problema descomunal de contaminación. En pocas semanas la plantilla de Ercros, conocida históricamente en el pueblo como “la Fábrica”, quedará reducida a 50 trabajadores, al menguar su actividad en cumplimiento de las nuevas exigencias ambientales europeas. No por casualidad la Generalitat acaba de declarar la reindustrialización de Flix de interés general. “Es un punto de inflexión para Flix, es una nueva etapa que empieza ahora y estamos esperanzados de que todo acabará bien”, se despide el alcalde.

Aunque ya se han dejado ver por el municipio trabajadores de Tragsa, la compañía sigue a la espera de recibir la autorización para poder iniciar las obras. La anterior empresa adjudicataria (FCC), que mantiene empleados de retén en Flix, y Acuamed, bajo la tutela del Ministerio de Medio Ambiente, siguen sin ponerse de acuerdo, por lo que el conflicto se deberá resolver con un arbitraje.

Parte de las aguas del pantano sigue aislada en el río con una doble pared de planchas de acero instalada en el 2013 para evitar que la contaminación escape aguas abajo del Ebro. La planta de tratamiento de los lodos tóxicos se desmontó al dar por concluida la obra en el 2015, lo que explica que abordar ahora sólo el 10% del total de la contaminación vertida hará necesaria su reconstrucción, una inversión de medio centenar de millones de euros más y casi dos años de obras.

, Flix

04/12/2017 lavanguardia