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el príncipe Salman quiere ser el sherif de Oriente Medio

Resultat d'imatges de salman princeMohamad Bin Salman (MBS), conocido ya como mister everythin g ( señor para todo), es príncipe heredero de Arabia Saudí y se ha convertido ya en uno de los políticos más influyentes de Oriente Medio. El ministro de Defensa más joven del mundo, nombrado con tan solo 29 años por su padre, el rey Salman bin Abdelaziz (de 81 años), es también desde mediados de 2017 el príncipe heredero que podría ascender al trono en 2018, viceprimer ministro, presidente de la comisión de asuntos políticos y de seguridad, y presidente del consejo para cuestiones económicas y desarrollo. Bin Salman representa un cambio generacional drástico y una batalla abierta entre la tradición y la modernidad.

Quizás por eso, el príncipe –que algunos de sus enemigos definen como un novato de 32 años que juega con fuego– dispara en todas las direcciones. Por un lado, dirige una coalición árabe sunita contra los hutíes en Yemen, una minoría rebelde que cuenta con el apoyo militar de Irán. También lucha en todos los frentes posibles con una contundencia sin precedentes contra el régimen de Teherán y su brazo libanés, Hizbulah. Asimismo, encarceló a parte de los hombres más influyentes de Arabia Saudí acusándoles de corrupción e incentivó una coalición de países árabes contra Daesh. Al mismo tiempo, invoca el fin de los extremismos islámicos y el retorno a la moderación. A las mujeres, por ejemplo, les permitirá conducir a partir del próximo mes de junio. En el plano económico intenta construir un sistema que no dependa únicamente del oro negro, en el que se apoya la economía de su reino. “Con toda la honestidad, no vamos a pasar 30 años de nuestras vidas tratando con ideologías extremistas. Las vamos a destruir hoy e inmediatamente”, dijo recientemente.

Ésta es solamente una lista parcial de los desafíos que afronta. Diplomáticos occidentales acreditados en Riad en el último año afirman a La Vanguardia que es difícil seguir el ritmo de los cambios trepidantes que se viven en un país que hasta hace poco era el más conservador del mundo. En una de las conferencias organizadas por Bin Salman, lo explicó simplemente empuñando un teléfono inteligente que personifica la modernización que intenta lograr, frente a un viejo teléfono Nokia que, según él, representa todo lo que pretende superar. Y si para ello es necesario barrer a la vieja guardia de príncipes, magnates del petróleo y hombres de negocios, MBS no duda en apretar el acelerador. Así fue como metió entre rejas a 208 destacadas personalidades, como príncipes muy pudientes y altos cargos del gobierno, encerrándoles en la cárcel de oro del Ritz Charlton y otros hoteles de la capital saudí.

Hace años que como parte de la lucha contra los aliados de Irán, Arabia Saudí aprobó una resolución en la Liga Árabe para definir a Hizbulah como una organización terrorista. El líder Hasan Nasrala no ahorra insultos a MBS, que le describe como “el loco de Riad”. Pero tanto, en la capital saudí como en el resto del mundo, todos tienen claro que quien tiene la última palabra no es el monarca –mayor y enfermo–, sino su hijo elegido, que es el hombre que mueve los hilos y deja sus huellas en toda la región.

El caricaturista jordano Imad Hajaj refleja en una de sus obras publicadas en la prensa de Ammán lo que piensan sobre el joven príncipe algunos en el mundo árabe. “La aventura de Bin Salman”, titula Hajaj, mostrando un vehículo militar saudí con la bandera del reino y la matrícula MBS, con el príncipe al volante y el coche casi volcando sobre dos ruedas, mientras él tiene la cabeza, un brazo y una pierna fuera del coche y ríe a carcajadas. Tanto los jóvenes saudíes que le adoran –más del 50% de ciudadanos tiene menos de 25 años–, como aquellos que le odian fuera del reino, tienen claro que en Riad ha nacido un líder revolucionario con gran poder. Hasta el 23 de enero de 2015, MBS pasaba desapercibido. Esa misma mañana entró en el mapa político. Tras la muerte del rey Abdullah, empezó su particular camino hacia el trono. Salman, el heredero y nuevo rey, nombró a su sexto hijo como el ministro de Defensa más joven del mundo y el jefe de su oficina en la casa real.

Meses después, MBS creó una coalición militar con otros países árabes para salvar el régimen del presidente del Yemen. El gobierno había sido derribado por los hutíes. Arabia Saudí tenía una poderosa fuerza chií en su patio trasero, y reclutó a los países sunitas árabes para lanzar bombardeos sobre Yemen. La ONU calcula que en esta han muerto al menos 10.000 personas directamente por culpa de los ataques aéreos y un número mucho mayor e imposible de calcular a causa del hambre y las enfermedades que provoca el conflicto. Unicef considera que al menos un millar de niños mueren cada semana.

El rey Salman nombró a su hijo número dos en la línea de sucesión en el 2015 y MBS se convirtió en el primer nieto de la casa real saudí candidato a convertirse en futuro rey.

Ese mismo año los enfrentamientos entre Arabia Saudí e Irán llevaron a la ruptura de las relaciones diplomáticas, y en otro frente fue creada una coalición de países musulmanes contra el Estado Islámico.

El príncipe Bin Salman recibió al líder palestino Mahmud Abas el pasado día 21 en Riad y le reiteró su apoyo a que Jerusalén sea capital de Palestina (Reuters)

En abril de 2016, MBS puso el foco en los temas económicos y aprobó el plan Visión 2030. El proyecto pretende diversificar la economía y reducir la futura dependencia del petróleo, cuyos precios están decayendo (en 2014, un barril costaba 100 dólares, y en los últimos tiempo rondaba los 55). Pretende incorporar a miles de mujeres al mercado laboral, atraer inversión extranjera, reemplazar los numerosos trabajadores foráneos por mano de obra local y desarrollar una industria militar propia. Una de las revoluciones más visibles es la creación por primera vez en la historia saudí de la Autoridad del Entretenimiento, que promueve la construcción de cines y teatros, así como grandes producciones internacionales como la dedicada a Al Andalus, la mítica península ibérica que fue ocupada y gobernada por los musulmanes durante casi 800 años. Por primera vez, también se han organizado conciertos de música.

Hoy por hoy, un 70% de los saudíes que trabajan viven de la industria del petróleo, de forma directa o indirecta. Los saudíes no pagan impuestos, y reciben educación y atención médica gratuita, así como toda clase de subvenciones. El objetivo de MBS es crear 256.000 nuevos empleos en el sector de la construcción hasta 2020.

En una reciente conferencia de negocios destinada a inversores extranjeros, MBS presentó la joya de la corona, la ciudad del futuro que será construida en el desierto al noroeste del país, con un territorio similar al que comprenden el estado de Israel, Cisjordania y Gaza. Esta ciudad ultramoderna, basada en las tecnologías más avanzadas, se llamará Neom (nuevo futuro). La urbe se extenderá también hasta Jordania y Egipto –países aliados–, y se convertirá en una mega metrópolis que servirá de capital económica de la región, en la que los saudíes invertirán medio billón de dólares.

Como parte de su estrategia, Bin Salman desarrolló excelentes relaciones con personalidades israelíes, especialmente del mundo de la seguridad y de los negocios, ya que cree que la propuesta de paz saudí del 2002 –convertida en propuesta árabe– es la clave para intentar llegar a acuerdos en Oriente Medio. Esta iniciativa propone crear un Estado palestino junto a Israel. Si Israel acepta, los países árabes establecerán relaciones diplomáticas con él.

MBS comparte con Israel al enemigo iraní, al que intentan debilitar. “¿Cómo podemos llegar a un acuerdo con un régimen cuya creencia se basa en una ideología radical?”, se pregunta Bin Salman en distintas entrevistas. “Sabemos que somos un objetivo del régimen iraní, y que ellos pretenden apoderarse de La Meca. No esperaremos que la guerra llegue a nuestro territorio. Actuaremos para que la lucha tenga lugar allá, en Irán”, sentenció MBS.

El brazo saudí es cada vez más largo y alcanza incluso Beirut, como demuestra el incidente del primer ministro libanés Hariri, que solo ahora empieza a aclararse. Saad Hariri, aterrizó en Riad para una visita oficial. En el segundo día, vestido con tejanos y camisa informal, esperaba pasar un relajado día en el desierto con el príncipe Bin Salman. Pero sucedió algo imprevisto: fue despojado de su teléfono, separado de sus guardias personales e insultado por agentes saudíes. Acto seguido, fue forzado a leer un discurso en la televisión saudí en que anunciaba su renuncia como dirigente del Líbano, en que culpaba a Irán de interferir en la política interna del país. El gesto fue interpretado como un nuevo movimiento del príncipe heredero en su contienda para ganar hegemonía en la región frente al régimen de Teherán. La intervención del presidente francés Emmanuel Macron resolvió la crisis y Hariri regresó a Beirut, donde sigue al frente del Gobierno.

MBS se reunió con el presidente Trump en la Casa Blanca antes de su visita oficial a Riad del pasado mes de mayo. Tras el encuentro, Trump anunció una de las mayores ventas de armas de la historia a Arabia Saudí, con un total de 110.000 millones de dólares en tanques, artillería, sistemas de radares, helicópteros Blackhawk y misiles Patriot. Según distintas fuentes, asesores israelíes ayudan a Riad en sus sistemas defensivos ante los ataques con misiles procedentes de Yemen. Los hutíes han lanzado más de 180 misiles sobre Arabia Saudí, dos de ellos han alcanzado Riad. Según los saudíes, los hutíes han colocado también 50.000 minas a lo largo de la frontera, que fueron detectadas y neutralizadas por expertos de la coalición.

Por otra parte, el sheriff Bin Salman ha organizado un frente con Egipto, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos contra Qatar, a raíz de sus relaciones con Irán y su supuesto apoyo a organizaciones terroristas islamistas, así como la utilización del canal de televisión Al Yazira como un arma para desestabilizar la región.

Más de la mitad de los saudíes tiene menos de 25 años, y es en el sector joven donde MBS tiene más apoyo. La vieja guardia, en cambio, siente que están perdiendo las riendas, y es mucho más escéptica en relación al ritmo acelerado impuesto por el Bin Salman. David Ottaway, experto en temas saudíes, comentó recientemente que “nada como esto ha ocurrido antes en la historia de Arabia Saudí, en un momento en el que el reino se adentra en aguas desconocidas con consecuencias imprevistas”. Todas estas acciones pueden afectar la estabilidad de la casa de los Saud en los próximos años, y probablemente la de todo el mundo árabe sunita y, por qué no, la de Oriente Medio.

Henrique Cymerman Benarroch, Jerusalén. Corresponsal

31/12/2017 - lavanguardia