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¿acabará Rajoy con Aznar? (¿o viceversa?)

Anoche, ese patio de vecinas gigantesco que es Twitter se frotaba las manos ante el sainete que se nos viene encima. El diario Público explicaba que según los estatutos del Partido Popular (que recogen conductas como “deslealtad”, “creación de corrientes de opinión contrarias a los intereses del partido” y “propaganda” a otras formaciones), su presidente, Mariano Rajoy, tiene motivos y la posibilidad de cerrarle la puerta en la cara a quien fue, según sigue repitiendo buena parte de la derecha española como un mantra, el mejor presidente que ha tenido el país. De producirse el portazo, el mantra sonará a enardecedora arenga en los oídos de José María Aznar, deseoso de plantar batalla desde su fortín en la FAES.

El rescoldo del odio sigue muy vivo. La última bofetada ha venido del lado aznariano con motivo de los paupérrimos resultados que el PP obtuvo en las elecciones catalanas del 21-D

GRAF2742. MADRID, 29/12/2017.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros en la que ha hecho balance político y económico, con la vista puesta en la evolución de la situación en Cataluña tras las elecciones del 21D. GRAF2742. MADRID, 29/12/2017.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros en la que ha hecho balance político y económico, con la vista puesta en la evolución de la situación en Cataluña tras las elecciones del 21D. (Ballesteros / EFE)

Aunque la relación entre ambos políticos lleva rota desde hace años, no se ignoran como harían dos amantes pasajeros. El rescoldo del odio sigue muy vivo. La última bofetada ha venido del lado aznariano con motivo de los paupérrimos resultados que el PP obtuvo en las elecciones catalanas del 21-D. La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), think thank del PP hasta hace poco más de un año y que preside José María Aznar, declinó responsabilizar a Xavier García Albiol del descalabro electoral. FAES señaló como un imperdonable error estratégico que los populares basasen su campaña en la majestuosidad del artículo 155 de la Constitución. Naturalmente, no niega que fuese perentorio aplicarlo; lo que reprocha es que convertirlo en el eje de la propaganda popular era un camino seguro al fracaso. Además, y aquí viene la puñalada, ensalza el éxito de Ciudadanos, cimentado en “la movilización cívica contra la exclusión, el silenciamiento y la fractura”. Según FAES, la formación liderada por Albert Rivera y que en Catalunya tiene a Inés Arrimadas como ariete contra el independentismo, “ha sabido interpretar las exigencias de cientos de miles de catalanes, las ha traducido en un discurso político reconocible y les ha ofrecido una propuesta de esperanza y convicción”. Esto, en lenguaje llano, significa: “Aparta, Mariano, que tú no sabes”.

Seguramente, y esto es una pura elucubración, en la mente del José María Aznar del milagro económico de la década pasada no encaja que un presidente llamado a declarar como testigo ante la Audiencia Nacional, el de los torpes SMS a Luis Bárcenas y el de “todo eso es mentira salvo alguna cosa” se mantenga indiscutido en su puesto sin que nadie en el partido sea capaz de enfrentarlo. Pero las afrentas personales, lo que les separa de verdad, comenzaron mucho antes de que los aciagos días de la Gürtel. En noviembre de 2013, José María Aznar presentaba su segundo libro de memorias, El compromiso del poder, y ese día pudo comprobar que los populares no le rendían la pleitesía esperada. Ningún cargo del Gobierno asistió a la presentación del libro y Aznar supo que estaba camino de convertirse en un jarrón chino: la metáfora alude a alguien poderoso que finalizado su tiempo, como un elemento ornamental muy preciado, no se sabe bien dónde colocarlo y acaba molestando.

En 2013 ningún cargo del Gobierno asistió a la presentación de su libro de memorias, El compromiso del poder, y Aznar supo que estaba camino de convertirse en un jarrón chino

07/ 11 / 2013 DANI DUCH PRESENTACION DEl LIBRO DE AZNAR, LA SEGUNDA PARTE DE SUS MEMORIAS 07/ 11 / 2013 DANI DUCH PRESENTACION DEl LIBRO DE AZNAR, LA SEGUNDA PARTE DE SUS MEMORIAS (Dani Duch)

La primera decisión de poder de Rajoy consistió en ir disolviendo muy poco a poco el llamado clan de Valladolid (Miguel Ángel Rodríguez, Pilar del Castillo, José María Michavila, Miguel Ángel Cortés, el matrimonio Jesús Sepúlveda-Ana Mato) que protegió a Aznar, mientras solidificaba a su alrededor un círculo de poder homólogo (Ana Pastor, Suárez Costa, Pilar Rojo, Paco Villar, Francisco Millán-Mon) con Pontevedra como denominación de origen. La segunda, fue minar la herencia de su mentor. Por ejemplo, fue el primer popular de peso en abandonar la tesis de la conspiración para explicar los atentados de Atocha y en admitir el error que supuso creer que Irak poseía armas de destrucción masiva.

Cuando Rajoy perdió las generales de 2008 ante un ya desgastado José Luis Rodríguez Zapatero, pudo decidir retirarse y aquí no hubiese pasado nada. Pero no lo hizo. Tomó su tercera gran decisión de poder: inesperadamente, el moderno Don Tancredo tancredismo, dícese de aquel que permanece impertérrito ante circunstancias graves– se reivindicó a sí mismo creando una brecha en el PP con Esperanza Aguirre y los suyos en el lado contrario. Aznar reveló de qué lado estaba en el congreso popular de ese mismo año, abrazando afectuosamente a Ángel Acebes pero saludando a su sucesor con esa mano fría y casi inerte de quien te desprecia. El entonces líder de la oposición Mariano Rajoy esperó largo tiempo para mover ficha: fue en 2011, cuando apoyó la decisión del Gobierno de Zapatero de intervenir en el conflicto Libio. Gadafi, con quien Aznar hizo buenas migas, se convirtió entonces en un “sátrapa iluminado” para su Rajoy.

La primera decisión de poder de Rajoy consistió en ir disolviendo muy poco a poco el llamado clan de Valladolid que protegió a Aznar, mientras solidificaba a su alrededor un círculo de poder homólogo con Pontevedra como denominación de origen

¿Cómo reaccionó después un airado Aznar? Esta vez fue a hacer verdadero daño: el expresidente reveló que Rajoy siempre fue su segundo plato. En noviembre de 2012, supimos que Rodrigo Rato había sido designado como heredero y que si Rajoy llegó tan alto fue sólo porque el hoy imputadísimo exministro de Economía rechazó la oferta hasta en dos ocasiones. ¿Cómo le sentó aquella bofetada pública a Mariano Rajoy? A tenor de lo visto desde entonces, no demasiado bien. El pontevedrés tragó hiel y esperó. En primavera de 2013, Aznar volvió a abofetear a su aprendiz criticando sin ambages sus políticas en una entrevista concedida a Antena 3. Como señalábamos al comienzo, decidió cobrarse venganza de modo ostentoso con motivo de la presentación de El compromiso del poder a finales de mismo año: nadie con peso en el PP quiso aparecer en la foto apoyando al exlíder. En enero del año siguiente, Aznar se la devolvió no asistiendo a la convención nacional de los populares celebrada en su feudo tradicional, Valladolid. Durante 2014, con el auge de Podemos en las elecciones europeas, Aznar se encargó de sembrar dudas sobre el proyecto que Mariano Rajoy tenía para España reclamando al partido una “rectificación enérgica, creíble y suficiente”. De hecho, la web El Confidencial Digital afirmó en febrero que Rajoy tenía pruebas de que su examigo hablaba mal de él en círculos privados.

Si en abril de 2016 Aznar se querellaba contra la Agencia Tributaria bajo la hipótesis subyacente de que el marianista Montoro había filtrado sus datos a la prensa, Rajoy respondía ausentándose del campus de verano de la FAES

Rodrigo Rato y Figaredo, ex Ministro de Economía, ex Vicepresidente del Gobierno de España, ex Director Gerente del FMI y ex Presidente de Bankia, para informar en relación con el objeto de la Comisión. Rodrigo Rato y Figaredo, ex Ministro de Economía, ex Vicepresidente del Gobierno de España, ex Director Gerente del FMI y ex Presidente de Bankia, para informar en relación con el objeto de la Comisión. (Dani Duch)

En estos años hemos asistido a una guerra fría entre ambos, entendida esa temperatura en tanto en cuanto ninguno nombra al otro aunque todos sabemos a qué responden sus actos. Si en abril de 2016 Aznar se querellaba contra la Agencia Tributaria bajo la hipótesis subyacente de que el marianista Montoro había filtrado sus datos a la prensa, Rajoy respondía ausentándose del campus de verano de la FAES tres meses después. En diciembre de año, Aznar contraatacó pidiendo una reflexión profunda al PP y un congreso abierto. En octubre, FAES rompió relaciones con el PP y así, tal vez porque nadie con relevancia le hacía mucho caso, Aznar renunció a la presidencia de honor del PP a finales de ese mismo año. Era el gesto final.

Aun así, lejos de aceptar el papel que le brindaban como jarrón chino, José María Aznar no se retiró a lamerse las heridas a sus cuarteles de invierno. Ante el desafío soberanista, en otoño pasado volvió a subirse al púlpito para proponerle a Rajoy –a través de FAES– “mano dura” en Catalunya y si no se atrevía, a convocar elecciones. Con circunloquios, el mensaje era ese. En una entrevista concedida a la revista Plaza de Valencia Aznar llegó a decir que no reconocía al PP que él refundó en 1990. La guerra fría se convirtió en conflicto hirviendo al mes siguiente cuando salieron a la luz escuchas policiales de la Operación Lezo en las que Zaplana revelaba que Aznar sentía un “odio africano” por Rajoy. Tras el naranjismo que Aznar exhibe estos días, la pelota está en el campo de Don Tancredo: ¿acabará expulsándolo del partido que refundó acabando así con su memoria?

, Barcelona

19/01/2018 lavanguardia