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Resultat d'imatges de pelea madres“Realmente llegué a pensar que se mataban ahí dentro y con trece niños metidos en las instalaciones, llorando y sin poder hacer nada porque no había fuerza humana que parara eso”, señala Rocío Ramblado, dueña del centro de ocio familiar New Jungla de Huelva, que el sábado pasado fue escenario de una pelea multitudinaria entre varias familias que acabó con seis heridos, un menor entre ellos.

Hacia las siete de la tarde del sábado el local se empezó a llenar de gente. New Jungla, que apenas lleva abierto seis meses, es un local conocido por su dinamismo y la variedad de su oferta, desde instalaciones para menores a música disco, karaoke o baile de salón, siempre dirigido a un público familiar. Mientras los niños juegan en las zonas habilitadas, entre ellas una piscina de bolas, los padres realizan otras actividades.

Todo transcurría con normalidad hasta que las acusaciones de un niño, al que al parecer habrían insultado otros, desataron las hostilidades. Lo que empezó como una discusión subida de tono entre dos mujeres acabó con cuatro o cinco madres, y sus acompañantes, enzarzadas en una gresca en la que volaron vasos de cristal, mesas, sillas, vajillas y todo lo que podía servir como arma. “Yo estaba atendiendo a dos personas que querían una reserva cuando empecé a escuchar gritos e insultos. No le di más importancia porque uno de los maridos estaba intermediando, pero cuando volví a levantar la vista ya estaban todos agrediéndose unos a otros”, recuerda Ramblado, quien señala que “en las mesas había cuchillos de cortar las tartas, aunque afortunadamente no los cogieron”.

La propietaria del local insiste en que “todo se fue de las manos”, porque las familias que se agredieron habían mostrado una gran corrección hasta el incidente. Cuando la gresca fue a mayores, la dueña pulsó el botón rojo conectado con la Policía. Antes de la llegada de los agentes, vecinos y transeúntes intentaron entrar para detener la pelea, pero no pudieron ante la violencia desplegada y algunos salieron lesionados.

Los trece menores que se encontraban en el interior, excepto uno que resultó levemente herido, fueron trasladados por una madre a un lugar seguro mientras sus progenitores continuaban pegándose. Los pequeños lloraban y sufrían ataques de ansiedad.

“No entiendo cómo se puede llegar a una situación así y menos por una pequeña riña entre niños. Sentí pánico, impotencia y miedo”, asegura la propietaria, para quien lo sucedido es un golpe muy duro a su negocio por la repercusión pública del suceso. No ha habido detenciones.

, Sevilla

25/04/2018 - lavanguardia