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recurrente y eficaz violencia homófoba del nacionalcatolicismo polaco

Hacia la igualdad
El monumento reaparece con el impulso de la comunidad LGTBI, apoyada por el político  Robert Biedron (abajo) Hacia la igualdad El monumento reaparece con el impulso de la comunidad LGTBI, apoyada por el político Robert Biedron (abajo) (AP)

Hay estatuas que evocan personajes y otras que recuerdan el pasado. Monumentos que decoran el paisaje y otros que son el vivo reflejo de las demandas sociales de un país. Si en Varsovia hubiera que elegir uno de este último grupo, muchos apostarían por Tecza, el arco iris gigante de la céntrica plaza Zbawiciela, convertido en símbolo de la lucha por los derechos del colectivo LGTBI en el país. Es obra de la artista polaca Julita Wójcik, que lo diseñó en el 2012 para transmitir valores como la paz, el amor y la esperanza. Sin embargo, muchos vieron el Tecza (que en polaco significa arco iris) como un homenaje a la comunidad LGTBI debido a la semejanza con su bandera. Y ello causó el rechazo inmediato de grupos homófobos y de ultraderecha del país, que lo quemaron siete veces hasta que el Ayuntamiento decidió retirarlo en el 2015. Tras años de ausencia, el polémico arco iris reapareció el pasado 9 de junio en la misma plaza de Varsovia. Sin embargo, esta vez era “indestructible e incombustible”. Estaba hecho de luces y agua. “Con este holograma de luz, amor y fuerza queremos mostrar a la comunidad LGTBI que su amor es igual e inquebrantable como el resto.
Cada uno debería poder amar a quien quiera”, declaró a los medios locales Martyna Kaczmarek, la portavoz de Ben & Jerry’s (una marca de helados) que se alió con la asociación Love Does Not Exclude para reconstruir el monumento. El nuevo Tecza se conservó sano y salvo bajo vigilancia policial. Brilló durante aquel fin de semana, coincidiendo con el desfile por la Igualdad que se celebraba en Varsovia. Hubert Sobecki, presidente de la asociación Love Does Not Exclude, cuenta a este diario que estaría dispuesto a ponerlo en marcha en otras ocasiones pero cree que el gobierno municipal (ahora en manos de la alcaldesa Hanna Gronkiewicz-Waltz, del partido Plataforma Cívica, de centroderecha) no quiere instalarlo de forma permanente para evitar levantar ampollas meses antes de las elecciones municipales. Pero el retorno simbólico del Tecza ya provocó una oleada de críticas en el partido nacionalista y ultraconservador de Ley y Justicia, que tiene las riendas del Gobierno del país con Mateusz Morawiecki al frente. Patryk Jaki, candidato a la alcaldía de Varsovia de este partido, dijo que “la capital polaca no es gay y nunca lo será. Por eso, el arco iris se quemó tantas veces y se quemará muchas más si el monumento regresa a la ciudad”. Y añadió que “la ideología no es competencia de un gobierno local sino del Parlamento de Polonia.” La alta tradición católica (el 90% de la población afirma comulgar con esta religión, según el Eurobarómetro) y el auge de la ultraderecha en los últimos años explican la baja tolerancia por la comunidad LGTBI en este país de la Unión Europea. Según la plataforma Equaldex, el 46% de la población polaca piensa que la homosexualidad es inaceptable. Además, Sobecki asegura que los actos homófobos han aumentado en los últimos años, legitimados por los partidos del gobierno, Ley y Justicia y el anterior de Plataforma Cívica. Sin embargo, el activista considera que no todo está perdido en esta lucha por la igualdad. Según una encuesta de la asociación, el matrimonio homosexual tiene cada vez más apoyo (ha pasado del 29% en el 2015 al 38% en el 2017), al igual que las parejas de hecho de personas del mismo sexo (del 37% al 52%). La legalización de estas dos figuras y el avance hacia la igualdad podría prosperar si en las próximas elecciones presidenciales ganara el popular Robert Biedron, actual alcalde de Slupsk con el partido de centroizquierda Tu Movimiento. Impulsor de la Campaña Contra la Homofobia, las últimas encuestas lo sitúan como tercer favorito en los comicios del 2020. El 11% asegura que lo votaría, detrás del actual presidente Andrzej Duda (33,5%) y Donald Tusk (33%) La comunidad LGTBI no lo tiene todo perdido en Polonia o al menos, eso se sintió en Varsovia hace unas semanas.

, lavanguarda, 11/07/2018

Hay estatuas que evocan personajes y otras que recuerdan el pasado. Monumentos que decoran el paisaje y otros que son el vivo reflejo de las demandas sociales de un país. Si en Varsovia hubiera que elegir uno de este último grupo, muchos apostarían por Tecza, el arco iris gigante de la céntrica plaza Zbawiciela, convertido en símbolo de la lucha por los derechos del colectivo LGTBI en el país.

Es obra de la artista polaca Julita Wójcik, que lo diseñó en el 2012 para transmitir valores como la paz, el amor y la esperanza. Sin embargo, muchos vieron el Tecza (que en polaco significa arco iris) como un homenaje a la comunidad LGTBI debido a la semejanza con su bandera. Y ello causó el rechazo inmediato de grupos homófobos y de ultraderecha del país, que lo quemaron siete veces hasta que el Ayuntamiento decidió retirarlo en el 2015.

El 46% de la población polaca piensa que la homosexualidad es inaceptable

Tras años de ausencia, el polémico arco iris reapareció el pasado 9 de junio en la misma plaza de Varsovia. Sin embargo, esta vez era “indestructible e incombustible”. Estaba hecho de luces y agua. “Con este holograma de luz, amor y fuerza queremos mostrar a la comunidad LGTBI que su amor es igual e inquebrantable como el resto. Cada uno debería poder amar a quien quiera”, declaró a los medios locales Martyna Kaczmarek, la portavoz de Ben & Jerry’s (una marca de helados) que se alió con la asociación Love Does Not Exclude para reconstruir el monumento.

El nuevo Tecza se conservó sano y salvo bajo vigilancia policial. Brilló durante aquel fin de semana, coincidiendo con el desfile por la Igualdad que se celebraba en Varsovia. Hubert Sobecki, presidente de la asociación Love Does Not Exclude, cuenta a este diario que estaría dispuesto a ponerlo en marcha en otras ocasiones pero cree que el gobierno municipal (ahora en manos de la alcaldesa Hanna Gronkiewicz-Waltz, del partido Plataforma Cívica, de centroderecha) no quiere instalarlo de forma permanente para evitar levantar ampollas meses antes de las elecciones municipales.

Los nacionalistas y ultraconservadores, en cotra

“Varsovia no es gay y nunca lo será”

Pero el retorno simbólico del Tecza ya provocó una oleada de críticas en el partido nacionalista y ultraconservador de Ley y Justicia, que tiene las riendas del Gobierno del país con Mateusz Morawiecki al frente. Patryk Jaki, candidato a la alcaldía de Varsovia de este partido, dijo que “la capital polaca no es gay y nunca lo será. Por eso, el arco iris se quemó tantas veces y se quemará muchas más si el monumento regresa a la ciudad”. Y añadió que “la ideología no es competencia de un gobierno local sino del Parlamento de Polonia.”

La alta tradición católica (el 90% de la población afirma comulgar con esta religión, según el Eurobarómetro) y el auge de la ultraderecha en los últimos años explican la baja tolerancia por la comunidad LGTBI en este país de la Unión Europea. Según la plataforma Equaldex, el 46% de la población polaca piensa que la homosexualidad es inaceptable. Además, Sobecki asegura que los actos homófobos han aumentado en los últimos años, legitimados por los partidos del gobierno, Ley y Justicia y el anterior de Plataforma Cívica.

Sin embargo, el activista considera que no todo está perdido en esta lucha por la igualdad. Según una encuesta de la asociación, el matrimonio homosexual tiene cada vez más apoyo (ha pasado del 29% en el 2015 al 38% en el 2017), al igual que las parejas de hecho de personas del mismo sexo (del 37% al 52%). La legalización de estas dos figuras y el avance hacia la igualdad podría prosperar si en las próximas elecciones presidenciales ganara el popular Robert Biedron, actual alcalde de Slupsk con el partido de centroizquierda Tu Movimiento. Impulsor de la Campaña Contra la Homofobia, las últimas encuestas lo sitúan como tercer favorito en los comicios del 2020. El 11% asegura que lo votaría, detrás del actual presidente Andrzej Duda (33,5%) y Donald Tusk (33%).

La comunidad LGTBI no lo tiene todo perdido en Polonia o al menos, eso se sintió en Varsovia hace unas semanas.

, lavanguarda, 11/07/2018