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inicio de curso político denso, abierto, transcendente

Calendario del nuevo curso político de Torra / CGEl verano pronto comenzará a apagarse. Llega un nuevo curso con mucho ruido. Un curso electoral enmarcado por la crisis del proyecto europeo. En tiempos así, los diccionarios pueden ser de ayuda.

Adelanto

El adelanto electoral es la principal variable del nuevo curso. El presidente Pedro Sánchez repite una y otra vez que quiere apurar la legislatura hasta 2020. No quiere aparecer como un presidente provisional al frente de un Gobierno accidental. El PSOE necesita recuperar gravedad y solidez en su actual ventana de oportunidad. Sánchez dice no tener prisa, pero un fracaso en la aprobación de los presupuestos generales del Estado del 2019 este próximo otoño, podría empujarle a convocar las elecciones generales el próximo mes de marzo, antes de las municipales y autonómicas de mayo.

Andalucía

El adelanto electoral más probable es el de Andalucía, la comunidad autónoma más poblada de España, gobernada de manera ininterrumpida por el PSOE desde mayo de 1982. La legislatura se agota el próximo mes de marzo y Susana Díaz tiene muy poco interés en que elecciones andaluzas coincidan con las generales. Motivo: Pedro Sánchez podría obtener en Andalucía un mejor resultado que la candidatura autonómica, encabezada por Díaz. Ella lo viviría como una segunda humillación. En Sevilla se ha hablado este verano de la posibilidad de elecciones andaluzas el domingo 28 de octubre, aprovechando el aniversario de la primera gran victoria electoral de Felipe González en 1982. Para celebrar los comicios en esa fecha, la convocatoria debería ser inmediata. Las elecciones andaluzas también podría celebrarse en noviembre o diciembre. En estos momentos, Susana Díaz tiene en sus manos la llave del tiempo político en España.

Andalucismos

Prácticamente todos los partidos trabajan con la suposición de que habrá adelanto electoral en Andalucía. Ello explica, en parte, la tensión política de este verano. Unas elecciones andaluzas adelantadas serían el primer examen de la relación de fuerzas entre el Partido Popular y Ciudadanos tras la caída de Mariano Rajoy, el retorno del PSOE al Gobierno y la victoria de Pablo Casado en las elecciones internas del PP. Los comicios andaluces pueden hundir a Casado, o a Albert Rivera. El activismo callejero de Ciudadanos en Catalunya tiene relación directa con la expectativa de elecciones en Andalucía, sociedad muy sensible a los acontecimientos catalanes. Ciudadanos teatraliza en la calle su antagonismo con el independentismo catalán mirando a Andalucía. Inés Arrimadasstá llamada a tener un papel protagonista en la campaña andaluza, para reforzar al candidato Juan Marín, que no se distingue por su ardor en los mítines. Arrimadas estuvo ayer en Sevilla empujando a favor del adelanto electoral.

Barcelona

La otra gran referencia del nuevo curso será la ciudad de Barcelona, capital de Catalunya y segunda área metropolitana de la Península. Las elecciones en Barcelona serán muy disputadas. La alcaldesa Ada Colau se juega la reelección, una difícil prueba para la nueva constelación política que gira en torno a Podemos. Los independentistas consideran que Barcelona es su gran asignatura pendiente, después de la derrota del alcalde Xavier Trias en 2015. Barcelona pondrá a prueba la maniobra envolvente de Carles Puigdemont sobre Esquerra Republicana con las redes de la Crida Nacional per la República (el nuevo formato convergente). En Barcelona puede desembarcar el exprimer ministro francés Manuel Valls como figura estelar de una candidatura constitucionalista organizada alrededor de Ciudadanos. Un servidor de la República Francesa compitiendo por la alcaldía de Barcelona. Una señal más del alcance europeo de la cuestión catalana. Podría darse la paradoja de que en mayo del 2019 hubiese cuatro candidatos de signo socialista luchando por la alcaldía barcelonesa: Ada Colau, socialista radical; Manuel Valls, socialista de derechas; Jaume Collboni, candidato del PSC, socialista oficial; y Ferran Mascarell, socialista maragalliano, que se postula como candidato de una lista de unidad independentista. Antiguo colaborador de Pasqual Maragall en el Ayuntamiento y la Generalitat, Mascarell evolucionó hacia posiciones soberanistas después de una larga trayectoria en el PSC. Fue consejero de Cultura con Artur Mas y hoy forma parte del círculo de Puigdemont. Antes del verano dio lectura al manifiesto propulsor de la Crida Nacional per la República. La enrevesada y tensa situación catalana no puede entenderse hoy sin tener en cuenta la batalla por la alcaldía de Barcelona. Ahí está la clave de muchas de las maniobras en curso.

Catalunya

La entrada Catalunya en este diccionario de verano podría ocupar varias páginas. Catalunya es un elemento central de la crisis política española y es una crisis en sí misma, puesto que la envergadura electoral del proyecto independentista ha provocado una severa división de la sociedad catalana, que algunos observadores consideran irremediable y otros ven reparable a largo plazo. A corto plazo, la crisis catalana es del todo irresoluble.

Europa

Europa es el gran tema de este curso. Las elecciones al Parlamento Europeo que tendrán lugar entre mayo y junio del próximo año serán las más importantes que se habrán celebrado desde que fueron instituidas en 1979. (Las elecciones europeas podrían celebrarse en España el día 26 de mayo, junto con las municipales y las autonómicas en 13 comunidades, dando lugar a un súper-domingo electoral de gran trascendencia política). Por primer vez en la historia del proyecto europeo, un conjunto de fuerzas contrarias a la actual Unión puede aspirar a ser mayoría en el Parlamento Europeo. La actual mayoría de populares y socialdemócratas se halla en declive, ante el ascenso de las fuerzas euroescépticas en diversos países de la Union. Se está forjando una coordinadora de fuerzas populistas de derecha para poner en jaque al poder de Bruselas. Steve Bannon, ideólogo de la campaña presidencial de Donald Trump, ha abierto oficina en Bruselas para promover una coordinadora populista. Vladimir Putin observa el fenómeno con mucha atención. Los principales referentes de este movimiento son el primer ministro de Hungría, Víktor Orban, y el nuevo hombre fuerte de la política italiana, Matteo Salvini. Ambos acaban de proclamar que su principal adversario es el primer ministro francés, Emmanuel Macron, defensor de un europeísmo liberal en el marco de la globalización. Europa es hoy la madre de todas las batallas. El cisma europeo acabará repercutiendo en España, país en el que ninguna fuerza relevante se declara simpatizante de las tesis de Orban o Salvini. ¿Será verdad? Lo iremos viendo en los próximos meses.

Fascismo

Cada vez son más las voces que alertan sobre un regreso del fascismo, la ideología totalitaria que emergió en Europa como respuesta al magnetismo que la revolución rusa de octubre de 1917 ejerció sobre el movimiento obrero europeo. El fascismo fue una creación genuinamente italiana, de la que el nazismo alemán no resultó ser una simple copia. Hubo fascismo en España, pero el franquismo tuvo otros mimbres y acabó derivando en una dictadura nacional-católica. En la actual fase de aceleración de las contradicciones sociales, hay un evidente abuso de la palabra fascismo para designar a los rivales políticos. Pero se observan rasgos fascistas en algunos de los nuevos movimientos sociopolíticos que llaman a las distintas naciones europeas a volver a encerrarse sobre sí mismas.

Génova

El pavoroso derrumbe del puente Morandi en la ciudad de Génova, el pasado 15 de agosto, ha sido una de las noticias más trágicas del verano. El derrumbe de Génova es también el hundimiento de un mito: el mito de una Italia vivaz que logra funcionar al margen de los enredos de la política. Los líos mal resueltos de la política pueden acabar hundiendo un país. La vivacidad social –una mezcla de iniciativa, astucia y pillería– no puede sustituir el buen funcionamiento de las instituciones. Si las instituciones fallan, un país lo acaba pagando, tarde o temprano. En el plano de las infraestructuras, Italia frenó en los años setenta. Puentes, autopistas, carreteras y vías de tren están necesitados de una costosa puesta al día. En los funerales de Estado por las 43 víctimas de Génova, el ministro del Interior, el populista de derechas Salvini, posó para una selfie con unos simpatizantes. ¿Vuelve el fascismo? Más bien podríamos decir que regresan los bárbaros. Los bárbaros digitalizados.

Inmigrantes

La inmigración vuelve a ser el detonante de ásperas luchas políticas y sociales en Occidente. Hay una Europa asustada que teme una invasión africana. Todo se tambalea en casa de los perjudicados por la globalización. El clima cambia, los trabajos para toda la vida se extinguen, las prestaciones sociales menguan, las pensiones dicen que están en peligro y gente venida de muy lejos lucha por un pequeño bienestar en los barrios más humildes. La tormenta perfecta. También hay pescadores en río revuelto. Las actuales tensiones políticas en Alemania e Italia a propósito de la inmigración se producen en un momento de reflujo en la llegada de refugiados y migrantes. El pico se produjo en años anteriores. En España, durante el último mandato del Partido Popular (2012-2018) apenas se discutió sobre la inmigración. Inmediatamente después de pasar a la oposición, el nuevo cuadro dirigente de la derecha ha lanzado el mensaje de que España está siendo invadida.

Lazos amarillos

La proliferación de lazos amarillos en Catalunya es una iniciativa independentista para reivindicar la puesta en libertad de los dirigentes soberanistas presos. Los lazos amarillos aparecieron en Barcelona durante la guerra de Sucesión, en el siglo XVIII. El amarillo estaba asociado a los aliados ingleses y a la casa de los Habsburgo. Libertad de expresión en un país (España) sin Constitución militante. Los contrarios a la exhibición de lazos amarillos podían haber inventado otra divisa, pero han preferido el combate nocturno por el control del espacio público. Campaña pilotada por Ciudadanos. Escenas de tensión muy televisivas. (Ver el apartado Andalucía).

Papa Francisco

Francisco afronta uno de los momentos más delicados de su pontificado. La oposición al hombre que ha roto moldes en Roma se manifiesta cada vez más activa en el seno de la jerarquía católica. La ofensiva contra Francisco, el Papa que pide compasión para los inmigrantes, no puede desvincularse de la actual lucha de valores en Occidente. Entre las murallas del Vaticano también se va a decidir el futuro de Europa.

Rivera-Casado

La competición entre las dos ofertas de la derecha española –Partido Popular y Ciudadanos– es una de las novedades más significativas del nuevo escenario surgido de la moción de censura a Rajoy. Estamos en una competición insomne que arrastra a ambos partidos hacia el espectro de alta frecuencia. Hay una liguilla para ver quien es más de derechas y el centro se está quedando vacío. El PSOE podría aprovecharlo, si es que todavía existe el “centro”. Llama la atención ver a Albert Rivera, el hombre que hace unos meses se proclamaba el Macron español, efectuando regatas por el golfo de Salvini.

Valle de los Caídos

El PSOE trata de absorber todo lo que pueda del electorado de Podemos, combinando una agenda económica pragmática con gestos de alto impacto para la izquierda. La retirada de los restos de Franco del Valle de los Caídos es el estandarte de esa estrategia. Hay apoyo social mayoritario a esa iniciativa. El gran gesto inteligente de la derecha –de las dos derechas– sería aceptarlo, para exigir de inmediato un moderno monumento a la reconciliación entre los españoles (que no puede ser el Valle de los Caídos sin Franco). No se atreven. Temen perder votos en beneficio de la extrema derecha (Vox), que acampa fuera del Parlamento.

, Madrid

02/09/2018 - lavanguardia