las autonómicas andaluzas, previas y condicionantes de las multielecciones de mayo

Ciudadanos busca un impulso electoral en Andalucía que contribuya a fortalecer las posiciones políticas de Albert Rivera. Perdida la centralidad del tablero tras la investidura de Pedro Sánchez, el partido naranja anhela un inmediato éxito en las urnas. Para ello, Rivera ha elegido la comunidad de Andalucía, donde acaban de lanzarle un órdago a la presidenta Susana Díaz: o se eliminan los aforamientos a políticos o no negociarán los presupuestos del año que viene, lo que abocaría a elecciones anticipadas.

Afrontar en los meses que restan de legislatura los aforamientos o la reforma electoral es totalmente imposible. No hay tiempo material para que se puedan concretar y aprobar unos cambios que exigirían una reforma del Estatuto de Autonomía andaluz. El ultimátum de Ciudadanos tiene, pues, truco. Inés Arrimadas lo reiteraba ayer en Sevilla: “Si la Junta no elimina los aforamientos, no habrá presupuestos”.

Ciudadanos desea acudir ya a las urnas autonómicas y el PSOE ve esta opción con buenos ojos. Las encuestas les favorecen a ambos. Los socialistas lograrían una cómoda victoria, mientras el partido de Rivera acaricia la posibilidad de arrebatar el segundo lugar al PP. El problema es que ni unos ni otros quieren aparecer a los ojos de la opinión pública como los culpables de la ruptura del actual pacto, un coste que podría pasarles factura.

Juan Marín, el líder naranja en Andalucía, ha descubierto después de tres años y medio que “la Junta no cumple”. La eliminación de aforamientos y la reforma electoral formaban parte del acuerdo que Ciudadanos y PSOE firmaron en el 2015 para permitir la investidura de Susana Díaz.

Los socialistas quieren descargar toda la responsabilidad del adelanto, para el que ya se barajan las fechas del 18 o 25 de noviembre, en Ciudadanos. Buscan presentar a la formación naranja como los traidores a un pacto que garantizaba la estabilidad, la palabra más repetida por Susana Díaz en los últimos meses. Ya tienen experiencia en ello, porque también achacaron a Izquierda Unida la responsabilidad de la ruptura del acuerdo de gobierno que había funcionado entre 2011 y 2014.

Mario Jiménez, portavoz parlamentario socialista, señala que “Ciudadanos está en una estrategia de largo recorrido tras la moción de censura a Mariano Rajoy, que ha dejado descolocado a Rivera, quien necesita asideros que le sujeten para no caer. Ahora ha apostado por forzar las elecciones en Andalucía, estrategia que comparte con el PP”, aseguraba el que fue portavoz de la gestora que sustituyó a Pedro Sánchez al frente del PSOE.

También el PP desea un adelanto electoral que frene cuanto antes la caída en picado del partido que mantiene a Juan Manuel Moreno Bonilla al frente. Sin tiempo material para promover a otro candidato, Pablo Casado se ha tenido que conformar con ver a Moreno como cabeza de cartel, pese a que éste promovió activamente el apoyo de la organización andaluza al completo a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del partido.

En esta tesitura, Casado deberá resignarse a los resultados. Si son buenos, podrá vanagloriarse de que su elección ha resucitado un partido que parecía hundido; si son malos, tiene la excusa perfecta para quitarse a Moreno Bonilla de encima. En definitiva, no hay mal que por bien no venga.

, Sevilla

02/09/2018 - lavanguardia