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China acusa a Suecia de racismo...

¡Esto es asesinato! ¡Es asesinato!”. Un turista chino repite esta frase en inglés a las puertas de un hotel del centro de Estocolmo. Era una noche de principios de septiembre cuando él y sus padres llegaron al establecimiento, aunque su reserva era para el día siguiente. El personal del hotel les pidió que se fueran, pero se negaron, con la intención de quedarse a dormir en el vestíbulo. Según explicó el responsable del hotel al periódico sueco Aftonbladet, la familia se equivocó en el día de la reserva y, varias horas después de su llegada, los trabajadores se sintieron amenazados ante sus gritos y gesticulaciones y decidieron llamar a la policía, que los sacó a la fuerza.

Este incidente, que de entrada puede verse como una disputa sin demasiada importancia, ha desembocado en una crisis diplomática entre China y Suecia. Después de que el vídeo se hiciera viral, las autoridades chinas calificaron la actuación de la policía de “brutal abuso” a los turistas. En la grabación se puede oír al chico gritando y tildando la actuación de la policía de “asesinato” y a dos policías cargando a los padres. Otro vídeo muestra a la madre sentada en la acera llorando aparatosamente y pidiendo ayuda (“¡Sálvenme!”), y a su hijo gritando y tirándose al suelo de forma melodramática. Mientras, las dos agentes observan la escena impertérritas.

La embajada china en Suecia aseguró en un comunicado estar “profundamente indignada” ante la actuación de la policía, que a su juicio “puso en riesgo la vida y violó los derechos humanos básicos” de los turistas. Lanzó incluso un aviso a los compatriotas con intención de viajar al país escandinavo del riesgo que corrían. La embajada urgió al Gobierno sueco a disculparse y a abrir una investigación para sancionar a las agentes, pero tanto la policía de Estocolmo como la Fiscalía y el Ministerio de Asuntos Exteriores han asegurado a La Vanguardia que, tras analizar el caso, se ha determinado que actuaron de forma apropiada y no cometieron ningún delito.

El asunto parecía desinflarse, pero esta semana ha vuelto a estallar. La causa, un programa satírico de la televisión pública sueca, SVT, en el que se ironiza sobre el choque cultural entre chinos y suecos y muestra consejos para una buena adaptación en el país, como no defecar ante edificios históricos y no confundir a los perros que pasean por los parques con comida. El presentador explica que el vídeo –que está doblado al mandarín– está colgado en la plataforma china YouKu porque en el país “no se ve SVT, y Facebook, Instagram y Youtube están bloqueados”. El narrador sigue explicando que en Suecia prevalece el principio de que todas las personas son iguales –“En Suecia, hay negros, judíos, árabes e incluso homosexuales”–, pero asegura que “este principio no se aplica a los chinos”.

Ahora, varias semanas después del incidente, el ruido ha escalado al más alto nivel diplomático. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang, se refirió a la polémica en una rueda de prensa en la que condenó enérgicamente el programa y lo tildó de un insulto a China. En un comunicado, la embajada en Suecia considera el vídeo un “violento ataque” a los ciudadanos chinos y una apología al “odio racial y la confrontación”. El director del programa, Thomas Hall, respondió pidiendo disculpas a los ciudadanos que se hayan sentido ofendidos, aunque aseguró que la intención era subrayar el problema de que el racismo hacia los chinos no tiene el mismo nivel de sensibilidad que otro tipo de racismo en Suecia.

Pero la embajada china ha rechazado las disculpas en un nuevo comunicado, fijándose en otro aspecto del vídeo que parece estar en el trasfondo de todo el asunto: “El programa también mostró un mapa incorrecto de China donde la provincia de Taiwán y parte de la región del Tíbet fueron omitidas, lo que viola severamente la soberanía e integridad territorial de China”. Y critica que las disculpas de SVT no hayan tenido en cuenta esta cuestión.

El incidente de Estocolmo llega tras varias polémicas entre Suecia y China, como la detención del activista y librero sueco de origen chino Gui Minhai, arrestado a principios de este año por publicar libros críticos con los líderes del país asiático, o la visita del Dalái Lama.

núria vila, Malmö. 02/10/2018 - lavanguardia