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okupas: ¿mafia clandestina en lugar de servicio social?

Comercio con los pisos de la mafia okupaImpotencia y desesperación ante la maraña burocrática contra la que han topado es lo que sienten Xavier Girbau, su mujer y sus dos hijos, vecinos del barrio de Gràcia de Sabadell. El 31 de julio, un matrimonio con cuatro hijos (dos de ellos con discapacidad) de Badia del Vallès ocupó la única vivienda de la familia Girbau, en la que vivían desde 1999, en la calle Fiveller. La familia ha sido expulsada de su vida cotidiana de un mazazo.

“La casa es nuestra única propiedad. Estamos aún pagando la hipoteca y tenemos créditos ya que tuvimos un negocio y nos fue mal. La pusimos a la venta en mayo. Queríamos liquidar las deudas y empezar de cero, sin tantas cargas”, detalla Girbau. “Teníamos un comprador interesado, así que durante julio fuimos sacando cajas y las llevamos a casa de mis padres. Decidimos quedarnos a vivir en su casa porque la venta parecía inminente. El 30 de julio por la mañana vino un tasador y por la tarde estuve recogiendo cosas. Dejé la luz de la entrada abierta para que pareciese habitada”, recuerda.

El 31 por la mañana regresó. Metió la llave en la cerradura y notó que estaba forzada. Forcejeó y el bombín cayó dentro. Miró por el agujero y vio que estaban rotos un cristal y la puerta medianera. Llamó al teléfono 112 porque pensó que alguien habían entrado a robar. Oyó voces dentro. “Llamé de nuevo al 112 –explica– y les dije que los ladrones estaban allí y que enviaran a la policía. Llamé al timbre y salió una señora preguntándome qué quería. Alucinado, le dije que esa era mi casa y que qué hacía dentro. Ella, muy tranquila, me respondió que hacía una semana que vivía allí y que avisaría a la policía. En shock, le dije que venía de camino”.

Una pareja de Mossos llegó y Girbau entró con ellos en su hogar. “La familia tiene una hija tetrapléjica y un bebé discapacitado. Entiendo su dolor, pero nos hemos quedado sin casa, y nuestra vida se ha ido al traste. No soy el banco”, se lamenta. Los agentes le recomendaron que presentara una denuncia. Pero él decidió quedarse en su casa: “Les dije que yo no me iba de allí, que ya la compartiríamos porque entendí que si me iba, estábamos perdidos. Vinieron seis mossos más y el caporal me advirtió que si no salía, me sacaría esposado”, asegura.

Por la tarde, con la documentación de la propiedad, presentó la denuncia y supo que los ocupantes le habían denunciado “por amenazas”. Al día siguiente, 1 de agosto, el juzgado cerró. En septiembre, la juez ha abierto diligencias por usurpación de vivienda, mientras que el abogado de Girbau, Raúl García Barroso, argumenta “violación de domicilio” por la vía penal.

El dueño, abatido, dice sentirse “timado” por el sistema. “Ya no puedo creer en nada. Ni en la ley exprés. Si va muy bien, quizás en Navidad recuperemos la casa”, indica.

La Asociación de Vecinos de Gracia asegura que hay “sensación de indefensión e indignación” en el vecindario, y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) se ha mostrado contraria a la ocupación de una vivienda particular. “En Sabadell hay 88.000 viviendas, de las que 7.500 están vacías”, señala el edil de Acción Social. Los ayuntamientos de Sabadell y Badia –donde está empadronada la familia ocupa– negocian con la Agència Catalana de l’Habitatge para “encontrar una solución y realojar a los ocupas, en situación vulnerable”, según fuentes municipales.

, Sabadell, 01/10/2018 - lavanguardia