buenas ideas (británicas) para el éxito del Papa

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Ultimamente suele ser la Iglesia la que  se ve obligada a darse golpes en el pecho y entonar el mea culpa. Pero aunque la cosa no es ni mucho menos tan grave -y desde luego mucho más divertida- que los escándalos de paidofilia que involucran a sacerdotes católicos, esta vez es el Foreign Office británico el que ha tenido que pedir perdón al Vaticano.

El documento que ha provocado la crisis diplomática sin precedentes lleva el membrete del Ministerio de Exteriores del Reino Unido, el sello en rojo de top secret y el título de Lo que habría que hacer para que la visita del Papa resulte un rotundo éxito. El problema es la lista de ideas que se enumera: que lance comercialmente una marca de condones llamada Benedicto,que patrocine un concurso de belleza de Miss Mundo en vías de desarrollo, que cante a dúo con la reina en una gala benéfica, que inaugure una clínica abortista, que bendiga un matrimonio gay, que cese a los obispos de dudosa reputación para compensar por los abusos de menores...



Los responsables en el Foreign Office de la organización de la visita papal de septiembre a Gran Bretaña -la primera desde 1982- convocaron a todos los funcionarios para elaborar un dossier con "buenas ideas" que ayuden a que sea un éxito. Pero no pudieron impedir que unos cuantos se lo tomaran a chirigota, y sus provocadoras sugerencias aparecieron plasmadas en un documento que pasó de departamento en departamento y llegó incluso al número 10 de Downing Street para horror de Gordon Brown. Y por supuesto, también a la prensa.

El Vaticano y los obispos católicos del Reino Unido se han llevado las manos a la cabeza, y han dicho que la broma es tan irrespetuosa y de mal gusto que incluso puede poner en peligro un viaje ya de por sí complicado, en el que el Papa puede tener la certeza de ser confrontado por grupos de manifestantes que le recriminarán su posición respecto al aborto, los anticonceptivos, el divorcio, el sacerdocio de las mujeres, y también la falta de suficiente contrición por los abusos paidófilos en Irlanda, Alemania, Bélgica, EE. UU. o América Latina.

El embajador británico ante la Santa Sede, que normalmente tiene un trabajo envidiable y de considerable calidad de vida, ha tenido que asumir la difícil papeleta de escribir una carta disculpándose en nombre del Gobierno. También lo ha hecho en público, con la cara colorada de vergüenza, el secretario del Foreign Office, David Miliband, candidato firme a suceder a Brown si el Labour pierde las elecciones.

La metedura de pata refleja en cualquier caso la naturaleza polémica de la visita papal. En el debate televisado del pasado jueves entre los tres candidatos a gobernar el país, una de las preguntas fue si no creen conveniente retirar la invitación, en vista de los escándalos de paidofilia y del daño irreparable que la Iglesia católica ha causado a miles de niños en todo el mundo. El liberal demócrata Nick Clegg aprovechó la ocasión para recordar que él no es "un hombre de fe".

El documento recomienda al Papa que se reúna con católicos ilustres como el converso Tony Blair y la cantante Susan Boyle, pero evite un cara a cara con otro católico, el futbolista Wayne Rooney, del Manchester United.

26-IV-10, R. Ramos, lavanguardia