Berlusconi & cia: ´Dios los cría...´

El narcisismo y las galanterías pierden a  Berlusconi. El primer ministro italiano montó de nuevo su show particular durante la visita que hizo el domingo a Bulgaria. Il Cavaliere flirteó con una cantante, piropeó a otra mujer que le pidió una foto y bromeó sobre su éxito irresistible con las féminas. "Sabéis, ahora que soy un hombre libre, tengo una fila de chicas que quieren casarse conmigo -dijo Berlusconi, según el diario Il Giornale-. Por tres razones: soy rico, bello y joven". Otros cronistas italianos que le acompañaban reprodujeron versiones un poco distintas, pero coincidentes plenamente en el sentido de sus palabras.


con Borisov

El motivo oficial del viaje fue inaugurar una pequeña estatua de Giuseppe Garibaldi, el héroe de la unidad italiana. De paso Berlusconi consolidaba su amistad con su homólogo búlgaro, Boiko Borisov, y abría bien las puertas para importantes negocios de colosos energéticos italianos como Eni y Enel en el país ex comunista. Están en juego proyectos de mucha envergadura como el gasoducto Corriente Sur o la construcción de una central atómica.


con Putin

Berlusconi lleva tiempo cortejando a Borisov (a quien, sin embargo, se obstinaba el domingo en llamar erróneamente "Boris"). Hace pocas semanas lo recibió en Roma, con la excusa de otra estatua (para honrar a un poeta búlgaro). Anteayer Borisov cumplía 51 años. Il Cavaliere,siempre generoso, no perdió la oportunidad y se presentó en Sofía con varios regalos: un reloj de lujo, corbatas y unos dulces artesanales.


con Gaddafi

El primer ministro italiano sabe hacer buenas migas con todo tipo de personajes. Con Putin son íntimos. Se considera un interlocutor privilegiado de Gadafi. El líder búlgaro, ex campeón de karate, va camino de meterse en el círculo de incondicionales. Borisov también alardea de conquistador, aunque en lugar de zalamerías italianas usa contundencias más balcánicas como esta: "En Bulgaria no existen las lesbianas, y si existen es porque aún no me han conocido".

15-VI-10, E. Val, lavanguardia