Será la primera vez en más de cien años, desde la renuncia del francés Marius Petipa -creador de La Bayadère o La bella durmiente-, que un extranjero dirija una compañía de ballet rusa. Y ese extranjero será Nacho Duato, que deja la Compañía Nacional de Danza tras dos décadas. Duato, cuyas creaciones forman parte del repertorio de las compañías internacionales de mayor nivel, desde el Nederlands al American Ballet, se va tras varios años en los que se ha cuestionado su continuidad y después de que el actual equipo de Cultura le propusiera renovar sólo por una temporada, lo que no aceptó. Un periodo de incertidumbre que ha llevado al artista a marchar con amargura y a anunciar que nunca más hará una coreografía para una compañía española. Una situación a la que no tenía que haberse llegado en ningún caso. La renovación en las instituciones es esencial, pero también lo es, y hoy más que nunca, preservar el talento. Duato tendría que haber podido encontrar su espacio aquí.

Nacho Duato anunció ayer en Moscú su traslado a San Petersburgo para dirigir el ballet del teatro Mijailovski -fundado en 1833 durante el reinado del zar Nicolás I- tras 20 años al frente de la Compañía Nacional de Danza (CND). A pesar de asegurar no sentirse maltratado y puntualizar que las relaciones con el Ministerio de Cultura fueron difíciles sólo este último año, Duato expresó su amargura por tener que dejar la CND. "Me siento muy querido por el público español", afirmó, pero acto seguido aseguró que no va a "crear un ballet para una compañía española nunca más" y afirmó que en España "la danza no interesa tanto como en otros países".
El contrato que vincula al artista valenciano con el teatro de San Petersburgo ha sido firmado por cinco años, pero el director general del Mijailovski, Vladimir Kejman, aseguró que el acuerdo es indefinido, y afirmó que Duato "trabajará el tiempo que quiera". Será la primera vez en más de cien años, desde la renuncia del maestro francés Marius Petipa, que una compañía de ballet rusa será dirigida por un extranjero. "Mi trabajo va a cambiar, no voy a ir a San Petersburgo y hacer una copia de lo que he hecho en Madrid", adelantó el coreógrafo. Y aseguró que va a seguir trabajando "el repertorio clásico", que compaginará con coreografías modernas. "Echaré de menos Madrid, pero el destino ha querido que vuelva, en cierto modo y entre comillas, a exiliarme".
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