China: privilegios incluso en el aire que se respira

La contaminación de Pekín se ha convertido en un quebradero de cabeza para las autoridades de la capital china. La revelación pública de que los mandatarios del Partido y del Gobierno gozan de aire limpio desde hace años ha irritado a los habitantes de una de las ciudades más contaminadas del mundo.

Es un secreto a voces que en Pekín, como en cualquier capital del mundo, las instalaciones gubernamentales están equipadas para poder trabajar en condiciones. Sin embargo, la revelación de la empresa Broad de que los líderes del Partido y del Gobierno gozan de aire limpio desde hace años llega en mal momento. La calidad del aire de Pekín ha caído a los peores niveles registrados desde antes de los Juegos Olímpicos, debido al uso del carbón como principal fuente energética y al denso tráfico rodado.



El debate está en la calle más que nunca. Los pekineses están resentidos y frustrados con la contaminación existente y la falta de avances perceptibles en los esfuerzos del Gobierno por limpiar el clima de la capital. Y conocer que sus líderes se convencieron de la necesidad de usar purificadores de aire hace años les ha irritado aún más.

En su página web, la empresa Broad explica con detalle que los mandatarios del Partido se persuadieron de la situación cuando hicieron una prueba en una sala de reuniones del Buró Político del Comité Permanente. Los filtros aparecieron cubiertos de polvo y el agua estaba sucia. Poco después, en diciembre del 2008, cuatro meses después de los Juegos Olímpicos, los purificadores de aire empezaron a proliferar en el complejo gubernamental de Zhongnanhai, donde viven y trabajan los mandatarios chinos.



"Están por todas partes en Zhongnanhai, desde salas de espera y reuniones a piscinas y gimnasios", dice la web de la empresa. "Es una bendición para el pueblo que nuestros purificadores hayan creado un ambiente sano y limpio para nuestros líderes estatales", añade la nota de Broad.

Pero los purificadores de aire no sólo están instalados en las dependencias del presidente Hu Jintao, o del primer ministro Wen Jiabao, sino que también se han convertido en un elemento esencial de viaje. El periódico South China Morning Post informa que Long Yontu, ex responsable de las negociaciones de la adhesión de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), explica en la web del grupo Broad que siempre lleva un purificador de aire portátil cuando viaja por el país. "La contaminación del aire se ha vuelto tan mala que tengo que usar el purificador en mi coche, e incluso en las habitaciones de los hoteles".



Estos comentarios han enojado a los pekineses, que han expresado su disgusto a través de internet. "Comen comidas diferentes, beben agua distinta, usan otras cosas, ahora hasta el aire, el elemento más básico de la vida, es diferente para ellos", dice un internauta apodado Niu Yunfeng.

Otro, bajo el mote de Kaixindeyangguangnanhai,afirma: "No me extraña que el Gobierno pase del problema de la contaminación, ellos ya han tomado sus precauciones".

Y un tercero, bajo el seudónimo de Zhengzhengdedashu,dice que "respirando el aire purificado claro que les parece que el aire de Pekín no está contaminado, claro que piensan que los estadounidenses están armando un alboroto". Se refiere a las acusaciones de sensacionalismo de que fue objeto ayer la embajada de EE. UU. por parte de las autoridades de Pekín.



El Ayuntamiento de la capital china opina que la legación de EE. UU. difunde datos de contaminación mucho más altos y alarmantes que las cifras oficiales, según publicó ayer el diario Jinghua Shibao.Así, por ejemplo, el medidor estadounidense calificaba de peligroso el grado de contaminación existente en Pekín el domingo, mientras que, según los datos oficiales, el aire en sólo era ligeramente contaminado. La realidad fue que, ese día, las autoridades cerraron seis autopistas y 200 vuelos fueron anulados o retrasados debido a una espesa nube gris que envolvía la ciudad.

La prensa oficial china explica que estas diferencias obedecen a que China no tiene en cuenta las partículas más finas y peligrosas para la salud. Esta carencia ha impulsado a la población local y extranjera a seguir el medidor estadounidense.

5-XI-11, I. Ambrós, lavanguardia