triple asesinato en París...
Sakine Cansiz, con Abdulá Ocalan, en 1995. Foto: AFP
El asesinato en París de tres activistas vinculadas al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha causado una gran conmoción en la numerosa comunidad kurda de Francia y ha disparado las sospechas de que se trate de un acto relacionado con el reciente diálogo entre representantes kurdos y el Gobierno turco. Las tres asesinadas son Sakine Cansiz, miembro fundador del PKK; Didan Dogan, representante en Francia del Congreso Nacional del Kurdistán y trabajadora del Centro de Información del Kurdistán de París, donde se perpetró el crimen; y Leyla Soylemez, presentada como una joven activista.
Según informa la agencia Efe, sus cadáveres fueron encontrados esta madrugada, con disparos en la cabeza, en el interior del edificio de la calle Lafayette que alberga el mencionado organismo, formalmente de carácter cultural, aunque directamente relacionado con el PKK. La policía sospecha que los asesinatos, cometidos con armas automáticas, pudieron producirse el miércoles por la tarde, cuando se sabe que las tres debían encontrarse en las oficinas. No se han encontrado signos de que las puertas fueran forzadas.
El diario británico The Guardian publica en su edición online un perfil bastante completo de Sakine Cansiz, quien, además de participar en la fundación del PKK en 1978, era asimismo una de las principales organizadoras de los movimientos femeninos en el seno de esta formación.
Originaria de Tunceli (parte oriental de Turquía), Cansiz fue encarcelada, junto con otros muchos miembros del PKK, tras el golpe militar de 1980. La activista fue recluida durante varios años en la prisión de Diyarbakir, donde al menos 34 reclusos murieron por torturas entre 1981 y 1989. Allí lideró un movimiento de protesta entre los presos kurdos que, según señala un activista kurdo citado por The Guardian, "la convirtió en una leyenda dentro del PKK". Tras su liberación, Cansiz participó en uno de los campos de entrenamiento del PKK y se unió a la lucha armada contra el Gobierno turco desde el norte de Irak, bajo las órdenes de Osman Ocalan, hermano del líder del partido, Abdulá Ocalan.
Desde esta posición, continúa el diario, Cansiz comenzó a organizar el movimiento femenino en el partido. Según cuenta Aliza Marcus en su libro Blood and Belief, en 1993 las mujeres constituían aproximadamente un tercio del total de combatientes del PKK. "[Cansiz] era la activista kurda más importante. Siempre decía lo que pensaba, especialmente cuando se trataba de problemas que afectaban a las mujeres", indica al Guardian un periodista de la agencia pro kurda de noticias DIHA.
En 1992, Cansiz fue enviada a Europa por Murat Karayilan, el entonces líder del brazo armado del PKK. Tras pasar un tiempo en Alemania se trasladó finalmente a Francia, donde continuó trabajando para la organización. En el interrogatorio al que fue sometido tras su encarcelamiento en 1999, Abdulá Ocalan dijo: "El movimiento de las mujeres nació para liberarlas del feudalismo de los honmbres y para crear un tipo fuerte de mujer. Quería que discutiésemos animadamente sobre ello, y, en este aspecto, recuerdo el nombre de Sakine Polat [alias de Cansiz]. Tanto en su mente como en sus emociones, es una mujer fiel al partido".
Fuente: Sakine Cansiz: 'a legend among PKK members'
Más información:
|
|
Según dos medios de comunicación turcos, Ankara y la dirección del PKK han llegado a un acuerdo de principio sobre las bases de una paz negociada. Ésta pasaría por la retirada de los guerrilleros del PKK a la zona iraquí del Kurdistán y el abandono de las armas, la liberación de presos del movimiento kurdo y el reconocimiento político de la identidad y la autonomía –que no la independencia– de los kurdos.
La guerra del Kurdistán ha abierto un nuevo frente en el corazón de Europa justo cuando parecía que las armas podrían estar próximas a callar. Tres mujeres, activistas del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), fueron asesinadas la tarde del miércoles con fría y profesional precisión –aunque sus cadáveres no fueron hallados hasta la madrugada de ayer– en un local de la diáspora kurda en París, provocando una fuerte conmoción en la comunidad kurda en Francia –integrada por unas 150.000 personas– y en todo el país. El presidente François Hollande, que conocía personalmente a una de las víctimas, calificó el crimen de “horrible”.
La masacre se produjo al día siguiente de que trascendieran avances significativos en el proceso de diálogo abordado por el Gobierno turco –a través de sus servicios secretos– y el líder del PKK, Abdullah Öcalan –encarcelado en Turquía–, de cara a poner fin a la lucha armada y acabar con un conflicto que ha costado la vida a 45.000 personas. Los autores o inductores del triple asesinato, sobre cuya filiación política –y aún menos, su identidad– no hay ningún indicio, podrían estar movidos por el objetivo de sabotear las conversaciones.
Una de las víctimas del atentado, cuyas identidades fueron facilitadas por la Federación de Asociaciones Kurdas de Francia, es Sakine Cansiz, una de las fundadoras del PKK –creado en 1978 en Turquía– y persona muy próxima a Abdullah Öcalan, según subrayó a la agencia France Presse una especialista del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), Dorothée Schmid. Las otras dos víctimas son Fidan Dogan, presidenta del Centro de Información Kurdo de París, y Leyla Söylemez, una joven militante de base del partido.
Las tres mujeres se encontraban solas en la sede del citado centro de información, en un edificio del distrito X de la capital francesa, cuando fueron asesinadas. Su o sus verdugos accedieron al local –que no tiene ninguna identificación– sin forzar la puerta y, al parecer, utilizaron un arma con silenciador. Dos de las víctimas recibieron un tiro en la nuca, y la tercera un disparo en la frente y otro en el vientre. Inquietos por la imposibilidad de contactar con ellas, los familiares de las víctimas acabaron acercándose al local, cuya puerta forzaron hacia la una de la madrugada.
Tras conocerse el triple asesinato, centenares de kurdos se concentraron en París –frente al centro de información– y en Marsella en medio de una gran tensión. Los manifestantes no dudaron en acusar a Ankara de la masacre –“¡Turquía asesina, Hollande cómplice!”, gritaban–, pero la autoría del crimen no puede ser más oscura. Los especialistas consideran que extremistas de uno y otro bando podrían estar detrás del atentado con el fin de torpedear el proceso de paz. El propio PKK expresó a través de un portavoz en el Kurdistán iraquí que no haría ninguna declaración mientras la investigación oficial en Francia no haya concluido.
Ninguna pista ha sido, por el momento, descartada. Los responsables de la investigación, que ha sido puesta en manos de los servicios antiterroristas de la Policía, creen posible tanto la actuación de grupos nacionalistas extremistas turco, como los llamados Lobos Grises o grupos mafiosos vinculados al Estado turco, como un ajuste de cuentas entre facciones del movimiento kurdo, que ya en los años noventa protagonizaron fuertes enfrentamientos intestinos.
La Federación de Asociaciones Kurdas ha convocado una manifestación de protesta para mañana sábado en París.
Ankara seguirá negociando con el PKK pese al triple asesinato, una clara provocación para descarrilar un esperanzador proceso de paz. En este sentido se pronunciaron ayer varios representantes del Gobierno turco como reacción al atentado en París. El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, se mostró cauto y barajó varias posibilidades de autoría mientras instaba a llevar a cabo una investigación en profundidad. “Podría ser un ajuste de cuentas interno o una provocación de aquellos que no desean que avancemos en este proceso”, dijo el jefe del Gobierno.
Desde hace varios meses Ankara mantiene conversaciones con el encarcelado líder de la banda armada Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan. El objetivo es llegar a un acuerdo de abandono de las armas a cambio de soluciones políticas que den más autonomía a la minoría kurda en Turquía.
Por su parte, el partido prokurdo de la Paz y la Democracia (BDP) también hizo hincapié en profundizar en la investigación criminal antes de hablar de culpables. El conflicto armado entre el PKK y las fuerzas de seguridad turcas ha causado más de 45.000 muertes desde que la organización ilegal se alzó en armas en los años ochenta.
11-I-13, LL. Uría/R. Ginés, lavanguardia