independencia: Escocia de Inglaterra, y los archipiélagos exteriores (Shetland, Orkney, Outer Hebrides) de Escocia

File:Kingdom of Mann and the Isles-en.svgHay escoceses que quieren seguir siendo parte del Reino Unido, hay escoceses que quieren la independencia del Reino y hay escoceses que quieren la independencia tanto del Reino Unido como de Escocia. Se trata de una buena parte de los habitantes de las islas Orcadas, Shetland y Hébridas Exteriores. “Estar a 500 kilómetros de Edimburgo es, políticamente hablando, lo mismo que estar a 1.200 kilómetros de Londres”, dice Malcolm Bell, uno de los líderes del nuevo movimiento.

Las quejas y reivindicaciones de estos isleños del norte son similares a las de los escoceses respecto a Inglaterra. Lamentan carecer del control sobre sus propios recursos, estiman que aportan más impuestos y riqueza de lo que obtienen a cambio en forma de servicios, consideran que su identidad cultural no obtiene el respeto que se merece. Han puesto sobre la mesa su hecho diferencial, y dado un puñetazo.

El proceso independentista se puso en marcha hace cuatro meses, con una cumbre de los líderes de los tres grupos de islas, que tienen en común su situación remota, un clima terrible que las aísla con frecuencia del resto de Escocia (y del mundo), abundancia de recursos naturales (energéticos y pesqueros) y una población muy escasa. La idea que más partidarios tiene de antemano consiste en un estatus de dependencia de la corona británica y territorios de ultramar, similar al de las islas del Canal, la isla de Man o las Malvinas. Otra posibilidad es una fórmula de amplísima autonomía como la que las islas Feroe negociaron con Dinamarca en 1948.

Estas demandas han pillado a contrapié al primer ministro escocés Alex Salmond a poco más de un año de la celebración del referéndum sobre la independencia, previsto para octubre del 2014. El Gobierno de Holyrood ha publicado un documento de 300 páginas con los argumentos sobre la viabilidad económica del país en caso de romper vínculos con Londres. Irónicamente, son virtualmente idénticos a los que alegan los rebeldes de las Shetland, las Orcadas y las Hébridas Exteriores.

Una alternativa menos radical, si la independencia no obtiene suficiente respaldo o se encuentra con problemas políticos insalvables, es conformarse con la fusión de sus servicios médicos y municipales, y el control de la pesca y del lecho marino. Esto último permitiría a las islas beneficiarse de los numerosos proyectos de energía mareomotriz (aprovechar las mareas para generar energía eléctrica) que hay en marcha, y en los que empresas multinacionales están invirtiendo miles de millones de euros.

Nuevos yacimientos de petróleo y gas descubiertos en el Atlántico Norte caerían dentro de la jurisdicción de estos territorios en caso de obtener la independencia, o un elevado grado de autonomía que les permitiera disponer de sus recursos. Esa perspectiva ha impulsado sentimientos soberanistas que hasta ahora permanecían atrofiados, y que al Partido Nacional Escocés (SNP) que gobierna en Edimburgo le resultan incómodos porque se apoyan en razones económicas muy similares a las que alega para argumentar la viabilidad económica de Escocia.

El petróleo, la pesca, la energía eólica y mareomotriz hacen que las Hébridas Occidentales, las Orcadas y las Shetland sean contribuyentes netos a la economía del conjunto del Reino Unido. Los isleños se sienten económicamente ninguneados y tienen miedo a la burocracia y el centralismo de Edimburgo. Igual que Edimburgo tiene miedo al de Londres. Así es la política.

Las demandas independentistas no son una novedad total en las islas escocesas. Ya en la década de los setenta, con el descubrimiento de importantes yacimientos petrolíferos en el mar del Norte, el llamado Shetland Movement presentó reivindicaciones parecidas a las actuales que quedaron en nada. “Somos diferentes y tenemos que defender nuestra propia identidad –afirma Tavish Scott, el más rotundo de los líderes rebeldes–. Todos los grandes partidos escoceses y británicos –Labour, conservadores, liberales demócratas, nacionalistas– son igualmente burocráticos, e incapaces de representar nuestras aspiraciones y nuestros intereses. Nos podemos encontrar con la ironía de que Escocia obtenga la independencia o mayores poderes autonómicos, y nosotros no ganemos nada. Es lo que hay que evitar”.

31-VII-13, R. Ramos, lavanguardia