la Iglesia católica polaca también pide perdón por la pederastia (pero no quiere pagar)

La jerarquía católica polaca está asumiendo su responsabilidad moral por la conducta reprobable de sus sacerdotes pederastas. Pero sigue sin afrontar sus consecuencias legales como institución. Hace una semana, los obispos polacos convocaron una rueda de prensa sin precedentes para responder a un reciente cúmulo de informaciones sobre casos de pederastia en los que estaban implicados sacerdotes de su país.

El motivo inmediato de la convocatoria fue un reportaje televisivo que mostró cómo la curia de Varsovia, en contra de la normativa interna de la Iglesia católica, había mantenido en su cargo de párroco a un sacerdote condenado en mayo por abusos sexuales a monaguillos menores de edad.

“Toda víctima de pederastia quiere que la Iglesia católica pida perdón y efectúe una profunda reflexión. Y perdón es la palabra más suave que corresponde decir”, declaró el obispo Wojciech Polak, secretario de la Conferencia Episcopal polaca. “La Iglesia en Polonia trata los delitos de pederastia con suma seriedad”, añadió Polak.

Las declaración del obispo y otros tres jerarcas presentes en la rueda de prensa chocaron con la postura del canciller de la curia varsoviana, responsable de ignorar la condena del párroco de Tarchomin. El canciller, sin darse por enterado, quitó importancia y credibilidad a las acusaciones, y defendió la conducta de la curia.

 

   La manifiesta perplejidad de otros tres clérigos ante sus declaraciones y la subsiguiente indignación que éstas provocaron en la opinión pública persuadieron al arzobispo Henryk Hoser para destituir al canciller y pedir perdón por sus palabras. Sin embargo, el caso deja la impresión de que el canciller pagó culpas ajenas porque la decisión de ignorar primero las denuncias de abusos contra el párroco y luego la sentencia judicial claramente correspondía al arzobispo en persona.

No obstante su condena de la pederastia y su petición de perdón, la jerarquía polaca sigue sin querer reconocer su responsabilidad institucional y enfrentar sus consecuencias legales como institución.

El padre Jozef Kloch, portavoz de la Conferencia Episcopal, afirmó el pasado viernes que la Iglesia no iba a pagar indemnizaciones a las víctimas de curas pederastas. “Pagarlas corresponde a quien cometiera el delito”, declaró Kloch.

Sus palabras fueron un comentario directo sobre el primer juicio civil en contra de la Iglesia en Polonia, en el que un exmonaguillo reclama 200.00 zlotys (unos 50.000 euros) a la Iglesia como compensación por los abusos de que habría sido objeto por parte de un párroco.

El caso despierta mucha polémica en Polonia, donde expertos jurídicos se dividen entre quienes consideran que la responsabilidad institucional de la Iglesia por la conducta delictiva del clero es ineludible en el país, al igual que lo fue en Estados Unidos e Irlanda, y quienes opinan todo lo contrario.

Pese a que un total de 27 sacerdotes católicos han sido juzgados en los últimos años, el debate público sobre la pederastia en cuanto problema de la Iglesia en este país, donde la Iglesia por razones históricas goza de un prestigio muy alto, es relativamente nuevo y se ha intensificado enormemente en las últimas semanas, sobre todo desde que a finales de agosto el papa Francisco destituyera al nuncio polaco en la República Dominicana y después de que se conociera el caso de otro cura polaco, Wojciech Gil, investigado allí por pederastia y que se había refugiado en Polonia huyendo así de la justicia dominicana.

6-X-13, M. Stasinski, lavanguardia