Italia elimina las subvenciones con Dinero Público a los partidos políticos
Para combatir el hartazgo de los ciudadanos con la clase política, el Gobierno italiano, que dirige Enrico Letta, aprobó ayer un decreto ley que suprime las subvenciones públicas directas a los partidos. Ya no será el Estado quien los financie, sino la gente, con carácter voluntario, a través de sus impuestos o de sus donaciones.
La abolición de las generosas transferencias automáticas a los partidos en virtud de los votos conseguidos era una promesa hecha por Letta cuando formó su Gabinete de gran coalición, en abril pasado. El compromiso respondía a la presión de la calle, tras los escándalos protagonizados por diversas fuerzas, entre ellas la Liga Norte o la desaparecida La Margarita –centroizquierda–, algunos de cuyos dirigentes se embolsaron el dinero o lo usaron para sus gastos particulares, sin ningún escrúpulo.
Letta y sus aliados de centro y de centroderecha quizás no hubieran actuado con tanta determinación a no ser por la irrupción del Movimiento 5 Estrellas (M5E), del cómico Beppe Grillo, en las últimas elecciones generales. Una de las señas de identidad de los grillini, uno de sus caballos de batalla, ha sido siempre la denuncia de las subvenciones a los partidos y la negativa a recibir las que les correspondían. Los otros partidos han tenido que seguir su ejemplo para no quedar en mal lugar y arriesgarse a perder votos.
Como alternativa al sistema actual, los contribuyentes que lo deseen podrán dedicar el 2 por 1.000 de sus impuestos, a través de su declaración de la renta, a financiar a los partidos. También podrán realizar donaciones, con ciertos límites, y desgravarlas.
Los partidos políticos, según el decreto de ley aprobado, se verán sometidos a una supervisión mucho más severa de sus finanzas, para evitar, como ocurría con la Liga Norte, que el dinero de las subvenciones sirviera para pagar los caprichos de la familia de Umberto Bossi, o que el tesorero de La Margarita se comprara pisos de lujo y viajara por todo lo alto dentro y fuera de Italia. A partir de ahora, los balances de los partidos deberán recibir el visto bueno de auditores externos.
Grillo no se dio por satisfecho con el decreto ley. Teme que haya subterfugios y letra pequeña. Exigió, además, que el Partido Demócrata (PD), al que pertenece Letta, devuelva al Estado los 45 millones de euros que recibió tras los últimos comicios.
14-XII-13, E. Val, lavanguardia
