South Stream: el pulso ruso que desestabiliza la Unión Europea

Parece un titular sacado de una fallida república africana, pero ha ocurrido en la UE: la lucha de poder entre dos magnates con oscuros lazos políticos ha puesto en jaque al sistema bancario de un país entero. Bienvenidos a Bulgaria.

Un viejo fantasma del pasado ha vuelto este verano a atormentar a un país que en los años noventa vio como se desplomaban, uno tras otro, hasta 14 bancos, llevándose por delante dos tercios de los ahorros de su gente. A finales de junio, en el espacio de dos semanas, se han producido dos brotes de pánico bancario, con largas colas en las oficinas de dos entidades -la tercera y cuarta de Bulgaria- y retiradas millonarias que han hecho temer un nuevo escenario a la chipriota en el miembro más pobre de la UE.

Las autoridades búlgaras y europeas se han movido rápido para atajar la hemorragia. El pasado lunes, Bruselas autorizó a Sofia a inyectar 3.300 millones de leys (1.700 millones de euros) para dar liquidez a la banca. Además, emitió un comunicado subrayando la buena salud del sistema bancario búlgaro y atribuyendo la crisis a "ataques especulativos" motivados por factores "externos, ajenos a la banca".

Es la tesis del Gobierno búlgaro, que ha denunciado un "complot criminal" diseñado para desestabilizar el país. Siete personas han sido detenidas, acusadas de propagar falsos rumores a través de correos electrónicos, SMS y redes sociales, alertando de un colapso inminente e instando a los clientes a salvar sus ahorros.

La rápida reacción parece haber tenido éxito. Durante la última semana las retiradas de capital han ido bajando día a día, señala Tsveta Petrova, analista de Eurasia Group, la primera consultora de riesgos políticos del mundo. Cree que la posibilidad de una quiebra sistémica se ha diluido, aunque la desconfianza crónica de los búlgaros con la banca, cicatriz del colapso de 1997, es todavía un "riesgo potencial" que hace a Bulgaria muy vulnerable.

Con todo, es muy distinto al caso de Chipre. "Lo que ocurrió en los noventa obligó a Bulgaria a tomar medidas muy estrictas y hoy tiene una de las regulaciones bancarias más duras de la UE. Hay mucha vigilancia y los bancos están bien capitalizados y tienen una alta liquidez", subraya. La causa hay que buscarla fuera del sistema bancario: "Ha sido todo una guerra entre dos oligarcas. La banca ha sido la víctima del fuego cruzado", sostiene.

Bulgaria es un país acostumbrado a la intriga, donde una red de magnates vinculados al pasado comunista sigue moviendo los hilos de la política y la economía. Por eso a nadie le sorprende que detrás de esta crisis esté el conflicto entre dos oligarcas que han partido peras después de años haciendo negocios juntos: Tsvetan Vasilev, un banquero próximo a los socialistas, y Deylan Peevski, magnate mediático y diputado del partido turco.

Según la interpretación más extendida de los hechos, la ruptura llevó a Peevski a retirar su dinero del banco KTB, de Vasilev, mientras sus medios de comunicación alimentaban las dudas sobre la entidad. Se desató el pánico y el KTB fue intervenido después de que sus clientes hubieran retirado el 20% de los depósitos. Entonces Vasilev se vengó, supuestamente, propagando rumores contra el banco FIB, donde se cree que Peevski llevó su dinero.

No es casualidad que la crisis bancaria haya llegado en un momento político muy delicado, con el Gobierno a las puertas de elecciones anticipadas tras poco más de un año en el poder. Alianza imposible entre socialistas, el partido de la minoría turca y los neonazis, las elecciones europeas han dinamitado la coalición, así como la polémica del gasoducto South Stream, un carísimo proyecto de la rusa Gazprom para llegar a Italia y Austria sorteando Ucrania y que Sofia se ha visto obligada a congelar en junio bajo ultimátum de Bruselas.

"El escenario de una guerra de oligarcas compitiendo por los contratos de South Stream, que les hubiera hecho ganar mucho dinero, es plausible -señala Dariusz Kalan, analista del Instituto Polaco de Asuntos Internacionales-. Todo es muy oscuro. Lo único claro es que el momento escogido para el ataque ha sido perfecto. Bulgaria está muy débil por la inestabilidad política, la crisis económica, la corrupción permanente y unas instituciones, sobre todo la justicia, muy pobres".

Muchos ven también la sombra rusa. "Cada vez que un proyecto energético no sale como quería Moscú, tenemos una crisis bancaria. Ocurrió también en los noventa. No podemos probarlo, pero es innegable que hay una fuerte correlación", señala Georgy Ganev, economista del Centro de Estrategias Liberales de Sofía.

Ganev admite que la transición de Bulgaria del comunismo a la democracia y la economía de mercado tiene dolorosas asignaturas pendientes, como la corrupción endémica (que nutre a los oligarcas) o la independencia de la justicia. Pero es optimista. "Hace quince años en esta misma situación el sistema bancario se hubiera venido abajo. Esta vez ha resistido, y la gente ha mantenido la confianza en los bancos -señala-. Los oligarcas todavía son suficientemente poderosos como para crear problemas, pero al menos ya no para imponer su agenda. Y eso es gracias a Europa".

6-VII-14, G. Saura, lavanguardia