la energía nuclear es "segura"; nosotros, no

Extraña epidemia la vivida a lo largo de ocho días, entre el 13 y el 20 de octubre, en por lo menos una decena de centrales nucleares francesas: todas ellas han sido sobrevoladas por drones, aparatos aéreos no tripulados y manejados a distancia, sin que hasta el momento se sepa quién los accionaba.

Vuelos mayormente nocturnos o de madrugada, algunos simultáneamente en varias centrales, que comenzaron el día 13. Los aparatos fueron vistos sobrevolando las centrales de Gravelines, Blayais, Cattenom, Nogent-sur-Seine, Bugey y Choz, según un comunicado de la eléctrica EDF, propietaria de las instalaciones. Otras fuentes amplían la lista al emplazamiento del reactor Superphenix de Isère, la maltrecha y crónicamente averiada central de Fessenheim y la de Pierrelatte, en el Drome.

Automáticamente todas las miradas se han dirigido hacia Greenpeace. La organización ecologista sobrevoló, efectivamente hace dos años, con un dron el centro de reprocesamiento de combustible nuclear de la Hague, en Normandía, uno de los mayores del mundo. También utilizó un aparato ultraligero para observar la central nuclear de Bugey.

Viñeta de El Roto publicada en el díario El País el 17 de noviembre de  2008"Greenpeace siempre actúa a cara descubierta y reivindica sus acciones", explica Yannick Rousselet, responsable de la campaña antinuclear de la organización. "Nosotros no hemos sido, y lo que nos preocupa es que el Estado tampoco lo sepa, a pesar de la sofisticación y de los medios que requiere una operación como la referida", ha dicho.

En Francia, como en otros países, está prohibido sobrevolar una central nuclear a menos de mil metros de altura y cinco kilómetros de distancia, así que el asunto parece revelar un considerable pinchazo de seguridad.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, confesaba de buena mañana en una entrevista radiofónica desconocer quién estaba en el origen de estos vuelos. Greenpeace creyó que se trataba de los servicios secretos o de alguna organización estatal, pero al parecer no ha sido así.

La compañía EDF se dio cuenta inmediatamente de estos vuelos, el mismo día en que se produjeron, pero nadie ha sido capaz de detener o controlar a quienes manipulaban y dirigían los aparatos desde tierra, lo que aún es peor, estima Rousselet. Cuestionado por la muerte de un manifestante ecologista el domingo pasado, víctima de una granada policial, Cazeneuve se defiende.

31-X-14, R. Poch, lavanguardia