el nacionalcatolicismo polaco refuerza el antieuropeismo en la Unión

Opposition candidate Andrzej Duda celebrates with supporters his victory, as first exit polls in the presidential runoff voting are announced in Warsaw, Poland, Sunday, May 24, 2015.El triunfo del nacionalista católico Andrzej Duda en las elecciones presidenciales del pasado domingo acentúa una profunda división ideológica y sociológica de Polonia que -de afianzarse- podría llevar a un vuelco radical de lo que ha sido la política interna y exterior de Polonia en los últimos ocho años.

Andrzej Duda, elegido como candidato de la oposición nacionalcatólica Ley y Justicia por su incuestionable líder, Jaroslaw Kaczynski, ganó el domingo las presidenciales con un 52% de votos, impidiendo la reelección del presidente liberal Bronislaw Komorowski, que obtuvo un 48%.

La Polonia liberal de centroderecha gobernada por Plataforma Cívica ha salido magullada en un doble asalto combinado de fuerzas del nacionalismo católico y un amorfo movimiento de jóvenes indignados sin ideología definida pero con un enorme deseo de "mandar a paseo" a toda la elite gobernante.

File:Presidential elections map by regions (Poland, 2010).pngLa oposición nacionalista no ha tardado en anunciar que la presidencia de la República es sólo un primer paso para su pleno regreso al poder en las elecciones parlamentarias en octubre.

Polonia es una república parlamentaria en la que el presidente es jefe del Estado, guardián de la Constitución y jefe de las fuerzas armadas, pero donde el grueso del poder ejecutivo corresponde al jefe de Gobierno. "Debemos luchar por todo el poder. El próximo jefe de Gobierno será Jaroslaw Kaczynski", anunció ayer Beata Szydlo, máxima responsable del equipo de campaña del flamante presidente Duda.

Kaczynski ya encabezó el Gobierno polaco entre los años 2005 y 2007, sumiendo Polonia en un fuerte antagonismo ideológico y aislamiento en Europa y perdiendo las elecciones anticipadas frente a los liberales. Su posible retorno al poder amenaza con devolver a Polonia al mismo enfrentamiento ideológico interno y a la reedición de una política exterior nacionalista y euroescéptica al estilo del húngaro Viktor Orbán, a quien Kaczynski admira.

Pocas dudas existen de que Duda será ahora la cara amable del nacionalcatolicismo que, con un mensaje conciliador, debe ir preparando el terreno para la contienda electoral en octubre a fin de asegurar el triunfo decisivo del duro Kaczynski.

Resultat d'imatges de Mientras Duda ha cosechado un rotundo triunfo en las pro-vincias del sudeste, tradicionalmente rurales y mucho menos desarrolladas que el resto del ­país, Komorowski, respaldado por el Gobierno liberal, triunfó en el noroeste, más industrial y urbanizado.

Duda ha triunfado en todo el campo y el liberalismo en las ciudades, siendo la victoria de Komorowski más holgada cuanto más grande la ciudad, incluidos los rotundos triunfos en la capital, Varsovia, y grandes metrópolis como Gdansk, Poznan, Wroclaw o Cracovia. El campo, con las figuras del párroco y el obispo como autoridades que hay que obedecer, es la reserva natural del voto tradicional de derechas y católico.

Duda, sin embargo, ha gozado de un predominio abrumador entre votantes jovenes por debajo de los 30 años, ideológicamente indiferentes pero visiblemente insatisfechos, con escasos beneficios materiales individuales obtenidos a pesar del indudable éxito económico de Polonia.

26-V-15, M. Stasinski, lavanguardia