cuando el sátrapa Erdogan consigue silenciar al bufón alemán

Resultat d'imatges de Jan Böhmermann

El conflicto diplomático entre Alemania y Turquía por el salvaje poema satírico de un cómico alemán contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha colocado a la canciller Angela Merkel en una incómoda posición. La democristiana Merkel, atrapada entre la protesta de Ankara –socio básico para frenar la llegada de refugiados a Alemania– y el enfado de la ciudadanía –remisa a aceptar que un mandatario extranjero conocido por sus ataques a la prensa arremeta contra un compatriota crítico–, decidió ayer autorizar a la justicia a investigar al humorista, Jan Böhmermann, y a procesarle si la justicia así lo estima finalmente. Esa autorización era un requisito, pues el Gobierno turco había solicitado oficialmente la apertura de un proceso invocando el artículo 103 del Código Penal alemán, que tipifica como delito “el insulto a órganos o representantes de Estados extranjeros”, y prevé penas de hasta cinco años de cárcel. Para activar ese párrafo debe existir una petición expresa por parte del Estado aludido, y el Ejecutivo alemán debe dar su aquiescencia.

Resultat d'imatges de Jan Böhmermann neo magazinAnkara presentó la solicitud tras días de tensas conversaciones. El caso arrancó el pasado 31 de marzo, cuando Jan Böhmermann leyó un poema grosero en su programa humorístico Neo Magazin Royale de la cadena pública ZDF, con la intención de mostrar la diferencia entre una “crítica injuriosa” (así se refirió a su poema) y una parodia. Eso venía porque Turquía había protestado por otro vídeo crítico de otra cadena. Con la bandera turca y un retrato del aludido como fondo, Böhmermann predicó de Erdogan que le gusta “tirarse a las cabras y reprimir a las minorías”, y que “patea a kurdos y golpea a cristianos mientras mira porno infantil”, entre otras cosas.

Ayer en rueda de prensa en Berlín, Angela Merkel admitió que en la coalición gubernamental de democristianos (CDU y la bávara CSU) y socialdemócratas (SPD) había posturas distintas. El SPD no quería ceder a la demanda turca. En la reunión participaron tres ministros (Exteriores, Justicia e Interior) y la canciller; los dos socialdemócratas del cuarteto –Frank Walter Steinmeier, de Exteriores, y Heiko Maas, de Justicia– votaron en contra. “Ante la igualdad en los votos, la decisión final la tomó la canciller”, desveló Steinmeier.

Sabedora del resquemor que levanta en Alemania este caso –incluso entre quienes creen que la actuación de Böhmermann fue muy ofensiva–, Angela Merkel se apresuró a apelar a la independencia de la justicia y a la presunción de inocencia. “En un Estado de derecho, conceder una autorización para un enjuiciamiento por este delito particular no es una condena a priori de las personas implicadas, ni una decisión sobre los límites de las libertades del arte, la prensa y la opinión”, argumentó. Merkel subrayó también que “los fiscales y los tribunales tendrán la última palabra”. La fiscalía de Maguncia –capital del land de Renania-Palatinado, donde la cadena ZDF tiene su sede– había abierto ya una indagación preliminar tras denuncias de varios particulares.

Merkel anunció también que “el Gobierno considera que se puede prescindir del artículo 103”, y que, tras los trámites legislativos pertinentes, se suprimirá en el año 2018. Pero, pese a esa maniobra de consolación, las críticas a la apuesta por dar la autorización no se hicieron esperar. “Creo que la decisión es incorrecta. Procesar una sátira por lesa majestad no encaja en una democracia moderna”, tuiteó Thomas Oppermann, jefe del grupo parlamentario socialdemócrata. La diputada Sahra Wagenknecht, de la oposición de Die Linke (La Izquierda), tuiteó que “Merkel se somete al déspota turco Erdogan y sacrifica la libertad de prensa en Alemania”.

Algunos juristas creen que, incluso si Böhmermann es procesado a la luz del artículo 103, el asunto se saldará con una multa. En todo caso, el cómico tendrá que afrontar también la demanda por calumnias interpuesta por Erdogan como ciudadano particular, para la cual el mandatario ha contratado a un abogado de Munich.

En un vuelco del calendario, ayer se supo que Merkel viajará a Turquía el día 23 junto al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la estela del acuerdo UE-Turquía sobre flujo de migrantes hacia Europa. Mientras, el cómico Jan Böhmermann, de 35 años, sigue bajo protección policial, y no ha producido nuevos contenidos para su programa semanal.

16-IV-16, M-P. López, lavanguardia