Italia reduce los privilegios tributarios de la Iglesia católica, ¿porqué no en España?
El pasado mes de noviembre, cuando Monti llegó al poder, entre las medidas económicas adoptada para salir de la crisis lo recuperó de nuevo, aunque dejó exentos a los inmuebles de la Iglesia.
Esa exclusión ha levantado una oleada de críticas, especialmente del Partido Radical, que exige que la Iglesia italiana pague "como todos".
Italia no dispone de un censo completo de las propiedades de la Iglesia y, según algunos medios de comunicación, entre el 20 y el 30 por ciento de todo el patrimonio inmobiliario italiano está en sus manos, repartido entre iglesias, edificios eclesiásticos, escuelas, universidades, hospitales, ambulatorios, centros deportivos e incluso hoteles y centros de recreo.
16-II-12, lainformacion
El Gobierno técnico italiano que dirige Mario Monti - católico practicante, como varios ministros-se ha atrevido a hacer lo que el dócil Silvio Berlusconi nunca osó: suprimir exenciones fiscales que beneficiaban a la Iglesia. Los edificios - o las partes de ellos-dedicados a uso sólo comercial tendrán que pagar el impuesto que grava los inmuebles.
Monti ha actuado por afán recaudatorio, en tiempos de magras arcas del Estado, y sobre todo porque la Unión Europea amenazaba con sancionar a Italia por violar las normas comunitarias. Había también, desde hace tiempo, una campaña ciudadana, a través de internet, favorable a que la Iglesia dejase de disfrutar de privilegios tributarios. El anuncio de Monti se produjo de manera un tanto extraña, Se hizo a través de un comunicado, en la página web del Gobierno, en el que se decía que el vicepresidente de la Comisión Europea encargado de Competencia, el español Joaquín Almunia, había sido informado de la decisión italiana, que aún debe ser refrendada por el Parlamento. Todo indica que la Conferencia Episcopal Italiana no fue informada a priori de la medida.
No está nada claro cuánto dinero supondrá el levantamiento de la exención. Puede afectar a miles de estructuras de la Iglesia, con casos dudosos como hospitales y escuelas totalmente privados.
Hay valoraciones que estiman los pagos tributarios adicionales entre los 500 millones y los 2.200 millones de euros.
Existe la voluntad de no gravar edificios dedicados a labores asistenciales, como comedores para indigentes. Están exentos, obviamente, los lugares de culto. ¿Qué ocurrirá, sin embargo, con una tienda ubicada dentro de un templo? En teoría se tendría que pagar el impuesto por la cuota de edificio ocupada por la tienda. Puede haber, pues, problemas de aplicación de la regla.
Casos mucho más evidentes son los conventos que funcionan casi como verdaderos hoteles. Los hay en Roma, y estos albergues son muy apreciados por los turistas por su precio razonable, su pulcritud y su excelente ubicación. Disponer de una capilla para que recen los huéspedes no será suficiente para colar como lugar de culto y escapar al fisco.
17-II-12, E. Val, lavanguardia
Hasta ahora, la Iglesia solo pagaba el llamado ICI (equivalente al IBI español) sobre los edificios designados como "puramente comerciales", según una ley de hace más de 20 años y que fue renovada en 2006. La ambigüedad de la ley permitía, por ejemplo, que los hopitales privados o los albergues que ofrecen camas a los turistas evitaran pagar el impuesto con solo tener una pequeña capilla u oratorio.
El Partido Radical italiano, que lleva luchando contra estas ventajas fiscales muchos años, estima que la Iglesia tiene unas 100.000 propiedades en Italia, de las que alrededor de un tercio tendrían fines comerciales.
Italia podría recaudar alrededor de 100 millones de euros con esta modificación, según dijo el mes pasado Paolo Berdini, planificador urbano y consultor de administraciones locales, en una entrevista con la agencia Bloomberg.
Según el presidente de la Asociación Nacional de Municipios de Italia (ANCI), Graziano Delrio, con esta medida, de los impuestos que generan estos inmuebles se podrán obtener hasta 600 millones de euros.
Investigación de la Unión Europea
La Unión Europea inició una investigación en 2010 sobre las exenciones fiscales a la Iglesia Católica en Italia tras las denuncias del Partido Radical, ya que podrían distorsionar la competencia.
Se espera que el resultado de esta investigación se haga público el mes que viene y si la decisión va en contra de Italia, la UE podría multar a Italia y exigir a la Iglesia la devolución al Gobierno de los impuestos impagados.
Sin embargo, según el comunicado del Gobierno, Monti ha informado al Comisario de Competencia, el español Joaquín Almunia, de la decisión de reformar la ley, y confía en que "la iniciativa del Gobierno permitirá a la Comisión Europea cerrar el procedimiento".
El Ici fue motivo de polémica en diciembre del año pasado. Monti reinstauró el impuesto para la primera vivienda, que había eliminado Silvio Berlusconi, pero mantuvo las ventajas a la Iglesia, lo que provoco un considerable revuelo.
En España, la Iglesia Católica también está exenta de pagar el IBI, en virtud de los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede de 1979. Esta "exención total y permanente de la contribución territorial urbana" afecta a templos y capillas, residencias de obispos y sacerdotes, oficinas, seminarios y conventos, no a edificios con edificios comerciales.
Estas exenciones también se aplican a otras confesiones religiosas, edificios considerados Patrimonio Histórico, a edificios de la Cruz Roja, embajadas, servicios públicos como comisarías, cárceles o colegios (incluido concertados) y las ONGs.
16-II-12, eleconomista
El Gobierno italiano obligará al clero a abonar tasas por su patrimonio
Documento con fecha jueves, 16 de febrero de 2012. Publicado el jueves, 16 de febrero de 2012.
Autor: Dani del Pino.Fuente: Público. laicismo.org
Han pasado dos meses y medio desde que Mario Monti reconociera en Roma, en una reunión con los corresponsales extranjeros, que su Gobierno no había "valorado tasar los inmuebles de la Iglesia". Pues el primer ministro italiano se lo ha pensado mejor y este jueves, durante la celebración del 30º aniversario de la firma del Pacto Lateranense entre Italia y la Santa Sede, se lo comunicó en persona a las autoridades vaticanas.
En realidad, lo que hará el actual Ejecutivo es aclarar una legislación que Silvio Berlusconi se encargó de enmarañar para mantener contentos a los obispos y que no sólo ha dado pie a abusos, sino que ha hecho que el país deje de ingresar una buena cantidad de dinero.
La ley obliga a que el Vaticano pague el Impuesto de Bienes Inmuebles (ICI en italiano) de todos los edificios que no se dediquen al culto religioso. Pero no hace distinción entre iglesias y otro tipo de edificios que además de albergar, por ejemplo, capillas, se dediquen a fines lucrativos. En este grupo entrarían colegios católicos, universidades, asociaciones, conventos transformados en hoteles o pisos de oficinas alquilados a empresas que no tienen nada que ver con la religión y que hasta ahora han estado exentos de impuestos.
En cualquier caso, no va a ser una tarea fácil. Para empezar, no hay ningún censo real de las instalaciones que posee la Iglesia en el país. Sí existe un cálculo aproximado gracias a un estudio del Partido Radical (PR), que desde hace años reclama que el Vaticano pague el impuesto como cualquiera. Según sus datos, el clero tiene aproximadamente 50.000 inmuebles, de los que 30.000 incumplen la norma, es decir, no pagan impuestos pese a que no se dedican sólo a la oración.
Hacienda espera ingresar unos 2.000 millones al año con la nueva medida
Y una vez hecho el censo, tocará tasar el patrimonio. Sólo así se podrá calcular realmente cuánto ha dejado de ingresar Italia cada año. La falta de datos ha dado lugar a muchas especulaciones. Según el PR, esa cifra ronda los 2.500 millones de euros, mientras que para el Ministerio de Hacienda equivaldría a 2.000 millones y para el Gobierno, como máximo, sería de mil.
Los ayuntamientos, que posiblemente sean los más beneficiados, ya que una parte del impuesto irá a sus arcas, no creen que pase de los 500 o 600 millones, según explicó este jueves el presidente de la Asociación Nacional de Ayuntamientos Italianos, Graziano Delrio. Y para la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), la primera interesada, el impuesto no superará los cien millones de euros, tal y como aseguraba este jueves el diario católico Avvenire.
Plan de ajustes
El cambio de opinión de Monti puede deberse a dos razones. Por una parte, la introducción del impuesto sobre la primera casa que incluyó el Ejecutivo en el plan de ajustes de 30.000 millones de euros provocó el descontento de los ciudadanos, que una vez más veían cómo tenían que pagar los platos rotos por la mala política, a la vez que la Iglesia conservaba sus privilegios.
"Cualquier intervención destinada a aclarar las fórmulas vigentes será acogida con la máxima atención y responsabilidad", dijo recientemente la CEI, que dejó bien claro, sin embargo, que "se debe reconocer el trabajo social del mundo sin ánimo de lucro". Es decir, Cáritas.
No hay ningún censo real de las instalaciones que posee el clero
La segunda opción, no menos probable, es que los técnicos estén pensando sólo en términos de legalidad. La Unión Europea hace años que lee la cartilla a Italia por una situación anómala y, quizá por eso, Monti quiso que el primero en conocer su decisión el pasado martes fuera el comisario de la Competencia, Joaquín Almunia, a quien se lo contó en Bruselas.
Los partidos, que hace unos meses también cambiaban de tema cuando se les preguntaba sobre las obligaciones fiscales de la Iglesia, este jueves aplaudían el gesto de Mario Monti. En cierto modo, es normal. Los técnicos gobiernan Italia para hacer lo que los políticos no se han atrevido a hacer nunca.
