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"Los enfermos no son su enfermedad", Emma Bonino

Si la elección de presidente de la República se dirimiera en las urnas y no en el Parlamento, la ex ministra de Exteriores y ex comisaria de Acción Humanitaria Emma Bonino, a punto de cumplir 67 años, sería la jefa del Estado italiano, así lo dictan los sondeos. Bonino, una mujer que ha librado mil batallas, se enfrenta ahora a "un nuevo desafío": un cáncer de pulmón. Hace apenas un mes lo anunció y volvió a dejar conmocionados a los italianos, que le rindieron homenaje en las redes con la etiqueta de Twitter #forzaemma. En conversación telefónica con EL MUNDO, Bonino, líder del Partido Radical y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1998, confiesa que hacer pública su enfermedad le ha ayudado a tomar conciencia de lo que le había sucedido.

Está ahora en pleno tratamiento. ¿Cómo se encuentra?
Reacciono bien a la quimioterapia y de momento no he tenido efectos colaterales desagradables. No he sufrido náuseas, ni vómitos, aunque es cierto que en los días inmediatamente posteriores a cada sesión de quimioterapia me siento más cansada y he perdido el pelo. Estoy trabajando en el ordenador y pendiente de varios asuntos. Sigo activa, no diría activísima, pero activa. Ahora, un poco resfriada.
Usted tomó la decisión de hacer público que tiene un tumor en el pulmón, un tumor localizado.
Fue una decisión muy difícil y la declaración pública también lo fue. En mi vida política he defendido la regla por la que aspectos de la vida personal precisan soluciones políticas [hizo público un aborto clandestino y fue encarcelada]. Lo personal es político. Pero he sostenido también que lo privado no es público. Es un derecho fundamental del ser humano. En esta ocasión creí que debía hacerlo público, también para evitar especulaciones periodísticas. Además, los radicales estamos muy implicados con la enfermedad, si bien es diferente pasar por la enfermedad en primera persona. En mi caso el concepto es que yo no soy mi tumor, no soy la enfermedad... Los enfermos no son su enfermedad.
Comparto esa visión, pero me gustaría que la explicara con detalle.
Soy mucho más que mi tumor. El cáncer es un desafío que se me ha presentado, un desafío imprevisto, porque me gustaría ocuparme de otras batallas, la verdad, pero me ha ocurrido y me debo ocupar de este desafío. Como todos los enfermos, soy mucho más que este reto. Somos más: somos nuestros intereses, nuestra familia, nuestros amores, nuestros amigos, nuestro pasado y también nuestro futuro. Además, durante esta prueba tan difícil se descubren también valores que se dan por descontados, como la salud. Nunca había estado enferma, no sabía lo que era eso. Y hay que vencer estereotipos. Por ejemplo, los más cercanos como amigos y parientes, cuando descubren que estás enfermo creen que no puedes hacer ya nada y sienten una mirada de compasión casi sin quererlo. Creen que necesitas ayuda hasta para lo más simple.
Esa sensación es común a muchos enfermos. Y para los seres queridos es un reto también. No es fácil saber cómo ayudar.
Esta compasión automática está asociada a algunas enfermedades. Y creen que necesitas ayuda hasta para vestirte o quieren acompañarte por la noches...
¿Cómo reaccionó cuando conoció el diagnóstico?
Cuando tuve la primera quimioterapia me parecía que todo esto le estaba pasando a otra persona. La declaración pública me ha ayudado a decírmelo a mí misma, a entenderlo, a tomar conciencia y a asumir que mi vida en los próximos meses tiene otras prioridades, y luego ya se verá. Me ha costado unos días asumirlo y decirme que la vida me cambiará: siempre tengo muchas tareas, muchas pasiones, viajo mucho...
Usted también decía en esa emotiva declaración pública que no deja la política «porque es su pasión y de una pasión así no se puede dimitir». ¿Es una forma de resistir a la enfermedad o simplemente no lo puede evitar?
Es un modo de ser. La pasión política radical es una parte fundamental de mi vida. Por eso digo que ahora afronto este desafío pero yo soy yo, con mi pasión política, mi modo de pensar y de luchar. Viajaré menos pero no se puede dimitir de una pasión.
El tratamiento y la confianza en los médicos es fundamental. ¿Y la actitud?
Tengo la suerte de que me fío plenamente de mi equipo médico, al que conozco desde hace años en el caso del médico generalista. El oncólogo siempre me explica todo y está disponible. Sé que no debo perder peso y la alimentación es importante. Sigo los consejos de una nutricionista. Tengo mucha fe en ellos.
En Italia acaba de ser elegido el presidente de la República, Sergio Mattarella. Usted contaba con apoyos pero dicen que el anuncio de la enfermedad ha podido influir. ¿Es su aspiración la Presidencia de Italia?
No es cierto que esta vez tuviera más posibilidades. Mi nombre está ahí desde 1999 [cuando los radicales promovieron una campaña pública a favor del voto directo], pero el sistema político no prevé la elección directa.

Ana Alonso, elmundo
04/02/2015
http://www.elmundo.es/salud/2015/02/04/54d125a0e2704ea7278b4570.html