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epidemia de adicción a los opiáceos en USA

remedio 6.jpgSe dispara el uso de derivados del opio, bien sea la heroína, bien sea las pastillas analgésicas derivadas del opio. “Tenemos una emergencia de salud pública”, dice Barry Denk, del Centro para la Pensilvania Rural. Pasa lo mismo en decenas de otros estados.

Quizás sea previsible que la heroína haga estragos en lugares como Bethlehem. Pero hay algo chocante en esta epidemia. “El 80% de los adictos a la heroína en Pensilvania había utilizado analgésicos basados en el opio y recetados por médicos”, explica Denk. “Si estás tomando un calmante como Percocet o Vycodin, es fácil que te enganches y, cuando el médico te lo corta, te pases a la heroína, mucho más barata”. Según un sondeo del instituto Mohlenebrg College, el 43% de los residentes de Bethlehem conocen personalmente a alguien adicto. En Pensilvania ahora más gente muere de sobredosis que de accidentes de tráfico.

“Es un problema que afecta a todo el mundo, pero creo que si no puedes encontrar un buen trabajo, uno que tenga sentido para ti, buscas una salida y puede ser la droga” dice Denk. No es sólo la evasión. Un nuevo estudio del economista Alan Krueger, asesor de Obama, arroja datos chocantes sobre los hábitos del hombre inactivo en lugares como Behtlehem. El 30% de estos inactivos –todos en edad laboral– entrevistados por Krueger y su equipo de la Universidad de Princeton dijo que vive con dolor físico y toma analgésicos recetados, que en la mayoría de los casos son derivados de opio. EE.UU., con el 5% de la población mundial, consume más del 80% de los opiáceos utilizados en medicinas como Oxycontin, Vicodin y Percocet.

Según Denk, la epidemia de adicción a las derivados de opio “en parte es culpa de los médicos y en parte de que tenemos una tolerancia al dolor demasiado baja”. Pero añade un tercer responsable: los fabricantes de sedantes como Purdue Pharma. “No han colaborado nada en nuestros intentos para hacer frente al problema”, afirma. Dado el jugoso negocio de los opiáceos, no es de extrañar que Big Pharma haya apoyado las campañas contra la legalización de la marihuana en California, Arizona, Nevada, Massachusetts y Maine, un sedante mucho menos adictivo que las pastillas.

3-XI-16, A. Robinson, lavanguardia